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Las ruinas del “Palacio de Engombe”

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Aquí se encuentra el santuario del Río Haina con sus bosques de galería y navegable en toda extensión.

POR JUDITH RAVELO

Se trata del “Palacio de Engombe”, un tesoro escondido entre manoguayabo y el río haina, cuya diversidad de recursos naturales puede ser utilizada por la comunidad

Santo Domingo.- En el municipio de Santo Domingo Oeste se encuentra la comunidad de Engombe, la cual a pesar de su amplia extensión territorial, es un lugar poco conocido por la población dominicana a pesar de las reservas históricas que desde la formación de la República guarda en sus rincones.

Engombe muestra un tesoro escondido entre el río Haina y Manoguayabo y cualquier momento es excelente para visitarlo y conocerlo, mientras acompáñenos por este recorrido turístico-ecológico.

Dentro del territorio de Engombe se encuentra una comunidad llamada “Palacio de Engombe”, donde se encuentra ubicado el Ingenio de Santa Ana, la cual está situada a 500 metros del peaje de la autopista 6 de Noviembre que conduce desde la ciudad de Santo Domingo hacia la provincia San Cristóbal y limitada por las caudalosas aguas del río Haina.

Pero su valor no sólo reside en su historia, sino también en la diversidad de recursos naturales que puede ser utilizada por la ciudadanía en general. Engombe forma parte del cinturón verde de Santo Domingo, creado a comienzos de la década de los 90 del siglo pasado y abarca una superficie superior a los 150 kilómetros cuadrados, cubriendo la provincia Santo Domingo y el Distrito Nacional.

Dada su importancia, a comienzos de siglo (20 de marzo del 2002), esta porción del Cinturón Verde que discurre sobre el Río Haina, entre el puerto del mismo nombre y la planta de tratamiento de agua potable de Manoguayabo, fue declarada como Parque Mirador del Oeste, donde las Ruinas de Engombe representan uno de sus mayores atractivos por su valor histórico y su facilidad de acceso.

También este parque mirador contiene el estuario del Río Haina, con sus bosques de galería y navegable en toda su extensión. Alrededor del palacio de Engombe se forman varios humedales y lagunas que sirven de refugio a una gran diversidad de aves acuáticas nativas y migratorias entre otras especies animales de gran valor.

Las Ruinas de Engombe fue declarada área protegida por el decreto 183-93, emitido por el entonces presidente Joaquín Balaguer, donde esos terrenos quedan bajo el control del Estado Dominicano.

La zona de Engombe está siendo sometida a un proceso de rescate y revalorización, en cumplimiento del convenio de cooperación firmado entre el Ministerio de Cultura y el Ministerio de Medio Ambiente para salvaguardar, proteger y fomentar el patrimonio cultural y natural del país.

El decreto que creó el área protegida contempla que se habilite con un centro de visitantes, facilidades recreativas infantiles, senderos ecológicos y/o cualquier otra infraestructura necesaria para permitir el esparcimiento y la educación de los visitantes, garantizando la seguridad y control de sus recursos naturales.

Su historia

El antiguo Palacio de Engombe es una estructura colonial del siglo XVI, cuando se fundó el ingenio Santa Ana. Su nombre se asocia a la voz africana que denomina /n-gombe/ al ganado o a los bueyes.

Sin lugar a duda, esta parte donde están las ruinas del Ingenio- constituye la reserva histórica más importante de la comunidad, debido al conjunto de edificaciones que posee, formada por cuatro estructuras básicas, que son: la Casona o Palacio, la Iglesia, el Galpón o Almacén, que se usaba para esclavos y al fondo, el Trapiche.

El palacio es de dos niveles y aun conserva su estilo señorial. Perdió sus escaleras pero aun conserva su aire galán que demuestra el modo de vida característica de la época colonial.

Santa Ana es el primer nombre de la pequeña Iglesia, erigida a la izquierda del palacio, es un templo de un solo nivel, su techo es de dos vertientes convirtiéndose en una media cúpula en la parte que corresponde al altar.

El campanario de la capilla presenta una de las mayores fortalezas de la edificación, ya que según los expertos, es el contrafuerte de la edificación, junto a la sacristía, contrarrestando la carga arquitectónica del semiarco de la bóveda.

El galpón, que según se cuenta era un almacén de comestibles, no ha sido reestructurado. Sólo un deformado círculo de apretadas piedras lo forman.

RECUERDOS QUE ALLÍ PUEDEN PERCIBIRSE

Las aguas del río Haina, la fabulosa vista y la brisa fresca que allí se disfrutan, llevan al visitante a antaño, a las historias de trabajo, de sudor, de esclavos, pero también de esplendor y de un estilo de un alto nivel económico.

Quizás es por esto que muchos no comparten la idea de Engombe como ingenio azucarero, debido a que la extracción de la azúcar de caña se hacía utilizando los esclavos y las yuntas de bueyes como fuerza bruta, y no implementos de orden industrial.

Publicado en: Listín Diario, 7 de abril de 2010

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