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El parque Duarte, opción para la diversión libre y alternativa

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Coronado por esta estatua del Patricio que le da nombre, el parque se encuentra en la Zona Colonial

POR LI MISOL Y ALEXÉI TELLERÍAS

Allí confluyen personas de toda clase social, nivel económico, raza y edad.

SANTO DOMINGO.- La falta de espacios de esparcimiento para la población más joven del país es un problema del que siempre se ha hablado. Sin embargo, es poco lo que se conoce respecto a qué hacen cuando salen de sus casas a enfrentar el aburrimiento nocturno, principalmente los fines de semana.

Dependiendo del grupo social al que pertenezcan y a las actividades que les gusten realizar, existen distintas opciones que se han ido desarrollando con el paso de los años.

Una de ellas, muy conocida y “atacada”, es el parque Duarte, ubicado en la intersección de las calles Padre Billini, Hostos y Duarte en la Zona Colonial, conocido por los asiduos como “el parquecito” y por sus detractores como “el parque de los dañaos”.

Durante toda la semana en el espacio confluyen personas de toda categoría, clase social, nivel económico, raza, edad, preferencia sexual y creencia religiosa. La popularidad del parque tal vez tenga que ver con su emblemática historia, el ambiente cultural y bohemio que allí se respira o incluso con la restricción de los horarios para el consumo de bebidas alcohólicas o el costo de estas en bares y discotecas.

Un poco de historia

El historiador Luis E. Alemar, en su obra “Santo Domingo, Ciudad Trujillo” (1943), hace referencia al parque diciendo: “Nuestros abuelos lo designaban con varios nombres entre ellos Plaza de Anacaona, Plaza de Santo Domingo y Plaza del Exconvento Dominico, siéndole sustituido el último nombre oficialmente por el de Plaza Duarte en fecha del 20 de noviembre de 1891 por el Ayuntamiento de la Común”.

En el volumen, consultado en el Archivo General de la Nación, Alemar destaca la cantidad de leyendas que rodeaban el espacio. Una cuenta que en un árbol de esa plaza fueron ahorcados dos padres dominicos (Juan de Caravia y Juan de Illanes) “por los luteranos soldados ingleses del corsario Drake en 1586”.

También se decía que allí había sido ahorcada la cacica Anacaona, “aunque históricamente está probado que no fue así”. Además de las leyendas, algunos hechos sí ocurrieron allí, como la lucha eleccionaria entre Duarte y los haitianos el 15 de junio de 1843; o su uso como plaza de toros en celebraciones de la Virgen del Rosario.

Evolución

A pesar de encontrarse frente al Convento de Los Dominicos y estar coronado al centro con una estatua del Padre de la Patria, los avatares de la modernidad le han impuesto al Parque Duarte transformaciones físicas y de función.

Fue alrededor de  2003 cuando el parque Duarte dejó de ser una plaza tranquila donde revoloteaban las palomas y comenzó a considerarse un espacio de esparcimiento para un público principalmente joven. Contribuyó a esto primero, la crisis económica de ese año, que dificultó las posibilidades de salir a establecimientos de diversión nocturna, puesto que las “birras” se tornaron inalcanzables para jovenes de clase media o media alta.

Es entonces cuando un grupo de personas empieza a realizar actividades artísticas y culturales en el espacio de la Zona Colonial, aprovechando su ubicación y el hecho de que existían dos “colmados” en sus alrededores. Los eventos se seguían produciendo hasta bien entrada la noche, situación que era aprovechada por estos para realizar un “serrucho”, esto es, reunir dinero entre todos para adquirir un “transformador” (botella de ron de cinco litros), una funda de hielo y un “big-leaguer” (doble litro) de refresco.

Esto permitía “rendir” el dinero y pasar la noche entre amigos y conversaciones, puesto que no estaba permitido -ni está- colocar música. La voz se fue regando y la gente comenzó a congregarse. Para los más jóvenes y fanáticos del rock, “el parquecito” era un destino obligatorio posterior a cualquier concierto o actividad.

Fue cuestión de tiempo para que la clase social conocida como “jevitos” (clase alta) empezaran valorar las posibilidades de la Zona Colonial y a trasladarse hacia sus áreas, incluido el parque.

FUENTE: LISTIN DIARIO / 17 DE AGOSTO DEL 2008

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