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¡Diario de Caamaño! Desencanto con Bosch y Peña Gómez y desavenencias en el campamento

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HOY / 03 DE SEPTIEMBRE DE 2016 / POR ÁNGELA PEÑA

Francisco Alberto Caamaño advirtió a José Francisco Peña Gómez que debía actuar “con cierta discreción” respecto a Jottin Cury pues este supuestamente había hablado con miembros del Partido Comunista Dominicano (PCD) revelándoles “las conversaciones sostenidas” con Juan Bosch y con “los compañeros Héctor Lachapelle y Montes Arache” relacionadas con el lugar donde se encontraba el líder constitucionalista.

Hace la aseveración en carta a Bosch el 10 de marzo de 1968 detallándole cifras significativas de dinero que había enviado para situaciones diferentes sobre todo para una cirugía en el oído que le harían a Montes y para la operación de un hijo de Lachapelle.

A Peña Gómez afirma haberle remitido 15 mil dólares para que fuera preparando los hombres de comandos urbanos pues la guerrilla estaba supuesta a iniciar en 1969. En notas subsiguientes el coronel manifiesta decepción con estas cinco personas en las que cifró ilusiones desde su llegada a Cuba.
En la última parte de la extensa misiva en la que inquiere: “¿Qué es lo que pasa?” porque no se cumplen sus instrucciones, lamenta que a diferencia de Bosch hasta ese momento, otros no han hecho nada “sino que han mostrado más bien vacilación a que los indiquen (sic) “muy revolucionarios” o “peligrosos”.
El desencanto de Caamaño hacia Bosch y Peña Gómez comenzó cuando a su regreso de una misión Eberto Lalane (Eugenio) le contó que el expresidente no asistió a una reunión a la que se había comprometido y de Peña dijo: “Su posición es ambigua y no lo firme que requiere el momento histórico”.
Por otro lado se muestra alterado con “Manuel” (Melvin Mañón) quien incurrió en una “grave falta” que mereció comentarios durante varios días. “Llamé al compañero Manuel (para) investigar grave falta cometida por él al abandonar su servicio en la casa donde teníamos documentos y planos secretos”. Mañón no lo niega, apunta, “pero trata de quitarle importancia lo que provoca que reúna al resto del grupo y exponga el caso a rajatablas”.

Bienvenido Leal Prandy (La Chuta) intentó restarle valor al hecho por lo que Caamaño volvió a enfatizar el peligro de la infracción. Confiesa: “Llegué a violentarme un poco y pedí excusas al grupo por mi actitud”. Manuel “aceptó todo” y se autocriticó manifestando “que no se le debería situar como un charlatán”.

Entre afecciones de gripe, problemas intestinales, diarreas constantes, dolores en las rodillas, una duodenitis, Caamaño sigue inmerso en un mar de problemas con sus hombres. Ulises Cerón Polanco, quien sería enviado a República Dominicana a realizar tareas es también causa de sucesivos tormentos para él, confiesa.

“Me preocupa Ulises, factor firmeza, etc. Se desespera con facilidad. Hay que ver esto”. “Ulises sigue en buena disposición, según compañeros, veremos si se mantiene”. “Recibo información sobre compañero Ulises. El asunto es grave y requiere gran responsabilidad en la decisión”. “Ulises me llama por teléfono planteando “exigencias” de salida y críticas a compañeros cubanos, lo paro en seco y le planteo conversar conmigo personalmente y no perder la perspectiva, le critico su actitud y quedo en verlo mañana por la tarde”. “Me preocupa una vez más la actitud de este compañero…”.

Seguiría atormentándolo. Convoca para tratar el tema “en base a principios de seguridad”… Sigue escribiendo en torno a otras presuntas inconductas del combatiente informadas por cubanos.
Tuvo preocupaciones por diferentes razones con “Hernando” al que atribuía un falso sentido del compañerismo. Un día después de apuntar esta apreciación revela que entre algunos impera desconfianza hacia él.

“Malestar entre compañeros, no por caso de Ulises que no conocen, sino por algo que se venía gestando (indecisión plantearme opiniones sobre tareas a realizar) esto los lleva a conspirar, formar grupo para tratar de presionarme”, consigna.

Lalane, quien parece haber sido el más leal, puro, servicial, con gran espíritu de sacrificio y capacidad conciliadora le confió que había discutido con el equipo haciendo ver lo negativo de su escepticismo.
Duerme mal por el intenso frío y quizá lo desvela también “Julio” que ha violado compromisos sobre su clandestinidad, asegura. Los demás “pretenden ocultarlo con un falso sentido de compañerismo”. Tan grave para él es la indisciplina de “Julio” que lo manda a realizar trabajos agrícolas en Isla del Pino. “Manuel” considera justa la medida. Francis dice a “Julio” que lo reintegrará cuando recupere la confianza en él “puesto que ahora no la tengo”. El compañero “se ve golpeado y muestra inconformidad. Es el primer caso y es lógica esta reacción…”.

“Pedro” es otro dolor de cabeza para Caamaño. Se vio “obligado” a expulsarlo de la organización. Habla tendido de su mal proceder y expresa: “Tengo que ser extremadamente enérgico pues veo interés de Ulises en crear embrollo…”.

“Dos cobardes”. César Rojas y “Alfredo” (Manuel Matos Moquete) plantean que quieren venir a luchar y Caamaño entiende que “rompen el compromiso de prepararse para integrarse a la lucha guerrillera en el Ejército Revolucionario que se está formando y preparando en Cuba y que encabezo yo”.
“Su posición es vacilante y falsa, en el fondo son dos cobardes que han visto la seriedad del asunto y se han considerado embarcados. Es el caso típico del charlatán contrarrevolucionario”, apunta con evidente enojo, a pesar de que concluye: “Como decía nuestro heroico comandante Che Guevara, ganancia neta”.

El coronel de Abril había anunciado una entrevista con cuatro compañeros. La primera sería con Rojas. Además de “Alfredo” otro era Tácito Perdomo, según anotador que no identifica al cuarto.
Sufre la mala noticia del apresamiento en Santo Domingo de “Gerardo” (Amaury Germán) y de “Braulio” (Ramón Euclides Holguín Marte) y teme “que sean asesinados”.

“El enemigo prosigue tratando de golpearnos en la etapa de preparación, consciente de que comenzada la Guerra Revolucionaria a través de la lucha guerrillera en las montañas ya la cosa no se detiene”.
“El periodiquito”. Caamaño anota que Gerardo “fue duramente maltratado por grupos represivos y al forcejear con estos lo golpearon…”. Comenta un comunicado del jefe de la Policía revelando que conocía los planes de este.

Apunta: “El periodiquito llamado “Voz Proletaria” que maneja (sic) (El Moreno y Cayetano). También le hacen el juego al enemigo” y pone como recordatorio: “Explicar cómo”.
Después escribe: “Los Señores Revolucionarios Don Andrés R. Peguero y Guiguí así como El Chino, quienes se encuentran revolucionando en París los bulevares, han cometido “indiscreciones” y planteado todos los dominicanos que se encuentran en Cuba, planteando en especial el grupo que con Gerardo a la cabeza se trazó otra línea y se fue del 14 de Junio”.
El Diario termina en diciembre de 1972. Sus últimos apuntes son un ejercicio de total desprendimiento. Deja a sus hijos lo que tiene por más preciado. Les escribe. Ellos son los principales destinatarios de sus últimas líneas.

a.pena[@]hoy.com.do

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