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El Fuerte de San Antón

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El fuerte cubría con sus dos caras lo que hoy es el último tramo de la calle Hostos. (Fuente externa)

 

POR MARÍA CRISTINA DE CARÍAS Y CÉSAR IVÁN FERIS IGLESIAS

Fue uno de los siete baluartes de la muralla que defendía la ciudad de Santo Domingo de los ataques por la frontera marítima, recortado hoy por el desarrollo urbanístico.

El fuerte colonial se encuentra situado en la esquina de las calles General Cabral y la prolongación de la calle Hostos. En el año 1678 se dio inicio a la muralla y los baluartes del frente norte de la ciudad de Santo Domingo, siguiendo el diseño trazado por Juan Bautista Ruggero.

Siete baluartes de forma pentagonal fueron construidos, a saber: La Concepción, La Caridad, San Lázaro, San Miguel, San Francisco, San Antón, Santa Bárbara y la batería del Ángulo.

La línea defensiva del norte alcanzaba una longitud de 1,486 varas. El fuerte de forma pentagonal y la muralla aún subsisten aunque deteriorados y destruidos en parte. Cortaron parte de la muralla para prolongar la calle Hostos. Hoy en día no se pueden determinar las caras de los flancos, sin embargo el flanco izquierdo se mantiene visible, así como el terraplén para subir los cañones.

Los trozos de muralla que aún están en pie muestran una construcción ciclópea, fabricada en piedra en algunos lugares y en tapia en otros. En 1922 la logia Flor del Ozama edificó sobre el terraplén del fuerte un templo masónico, edificación que fue destruida por el ciclón de san Zenón pero fue reconstruida con hormigón armado. Luego la logia fue trasladada y el local alquilado a varias familias.

A finales del siglo pasado se efectuaron trabajos de consolidación y restauración del frente norte, procediéndose a demoler el armatroste que ocultaba el fuerte. A comienzos del siglo XlX ya el fuerte había dado señas de deterioro por lo que se procedió a su reparación. El fuerte poseía garitas para centinelas, además del terraplén. Un camino de ronda comunicaba los fuertes entre sí. Durante los trabajos ejecutados a finales del siglo XX se descubrió la gola del fuerte, es decir, la parte del bastión abierta a la ciudad, en el lado este. Estos indicios vinieron a corroborar que el muro que se conserva en la acera norte de la calle General Cabral es el flanco izquierdo del fuerte.

El rebajamiento que se hizo a las calles que rodean el fuerte han dejado al descubierto sus fundaciones, por lo que la altura actual de sus muros es mayor que la que presentaba originalmente.

De un planito trazado por Casimiro de Moya en 1890 se deduce que el fuerte cubría con sus dos caras lo que hoy es el último tramo de la calle Hostos y ambas caras se juntaban en la punta, en donde estaba la garita del centinela, en parte de lo que hoy es la avenida Mella. La cara izquierda del bastión que corría diagonal se encuentra embebida por las construcciones que se levantaron en la avenida Mella.

Los trozos de muralla que aún están en pie muestran una construcción ciclópea, fabricada en piedra y en tapia.

Rebajamiento a calles rodean fuerte han descubierto sus fundaciones

El fuerte de forma pentagonal y la muralla aún subsisten.

Publicado en: Diario Libre / 27 de julio de 2016 

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