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Dr. Huberto Bogaert Díaz

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Dr. Huberto Bogaert Díaz

Dr. Huberto Bogaert Díaz

Dr. Huberto Bogaert Díaz En 1998 fue exaltado por la Asociación Médica Dominicana como Maestro de la Medicina y Maestro de la Dermatología Dominicana por la Sociedad Dominicana de Dermatología. Huberto Bogaert Díaz nació en Santiago, República Dominicana, el 27 de marzo de 1927. Realizó sus estudios universitarios en la Universidad de Santo Domingo, donde se graduó de médico a los 21 años, luego marchó a París, Francia, donde estudió dermatología por dos años con Degós, para luego viajar a Estados Unidos, ejerciendo allí en varios Estados en los años cincuenta y principios de los años sesenta.

En 1962 retornó a su país natal y observó que las enfermedades de piel, en particular la lepra, no recibían las atenciones necesarias y no se seguían protocolos para su manejo y control, por lo que reunió a un grupo solidario y fundó el Patronato de Lucha Contra la Lepra, Inc. En 1963 realizaron el primer tele-maratón para recaudación de fondos, al cual asistió el mimo mexicano Cantinflas.

También, inició una de las campañas promocionales televisiva y radial, que iniciaba “Una marcha en tu piel puede ser lepra”, considerada como una de las más exitosas en el país.

Viajó a México y se asesoró por Fernando Latapí, entonces director del Centro Dermatológico “Pascua”, e inició los trabajos de construcción y diseño de lo que sería el Instituto Dermatológico Dominicano (IDD) que abrió sus puertas el 3 de febrero de 1966.

Siempre enfatizaba que “No hay leprosos, hay enfermos de lepra”, frase que inculcó a todos sus alumnos y a la población en general. Él enseñó al paciente de lepra decir “Yo tengo lepra y la lepra se cura”. Concienció a la población dominicana de esta entidad, entonces estigmatizada, le cambió la faz a esta enfermedad y le dio esperanzas a muchos enfermos.

Ese mismo año creó la Cátedra de Dermatología dentro del programa de Medicina Interna de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, de la cual fue su Profesor Titular hasta su partida.

El año siguiente creó la primera y única residencia para la formación de especialistas en Dermatología en República Dominicana, que ha graduado más de cien dermatólogos, nacionales y extranjeros. Ese mismo año crea la Revista Dominicana de Dermatología, en la cual fungió como director hasta la hora de su deceso, publicación ésta que ha seguido un curso sin interrupciones hasta el día de hoy. Su primer artículo ha resultado ser la primera publicación oficial en nuestro país de la situación de la lepra en ese entonces.

En 1969 creó el novedoso programa de entrenamiento de Técnicos Auxiliares Médicos en Lepra, lo que revolucionó el Programa de Lucha Contra la Lepra, ya que llegaron a los rincones más apartados del país y a la vez pudieron detectar enfermedades nunca antes sospechadas, como micosis subcutáneas, parasitosis como la Leishmania Anérgica, que él describió.

Fue uno de los mayores y más entusiasta colaborador y promotor del primer Congreso Dominicano de Dermatología que se realizó a inicios de esa década, aunque ya previamente en 1970 había un congreso dedicado a la sífilis y la lepra.

En 1972 el gobierno dominicano delegó en el IDD todo lo concerniente en cuanto al diagnóstico y manejo de la lepra en nuestro país. Ese mismo año, la Universidad Autónoma de Santo Domingo le otorgó el reconocimiento formal a la residencia en dermatología del IDD.

También en ese año fundó las unidades de Santiago, San Pedro de Macorís y San Cristóbal y posteriormente Puerto Plata y Barahona.

Para 1978 editó el primer y único texto de dermatología, obligatorio en la enseñanza médica y que lleva ya ocho ediciones.

En sus afanes de ampliar en la dermatología viaja a Washington y allí se empapa de todo lo relacionado a las Enfermedades de Transmisión Sexual y Sida, por lo que a su llegada, en 1984, abre en el IDD un departamento dedicado exclusivamente a estas enfermedades, siendo el primero que oficialmente realizó las pruebas de anti-VIH.

Para 1993 publicó el Manual de Lepra junto a Zino Castellazzi, y un año más tarde, lanza la segunda publicación dermatológica, la Carta Dermatológica Clínico-Quirúrgica, dedicada a los médicos generales.

En 1992, junto a su esposa Luisa González, fundó la primera residencia de Cirugía Dermatológica, por lo que en 1995, dado el auge de esta rama quirúrgica, le cambió el nombre de IDD a Instituto Dermatológico y Cirugía de Piel (IDCP).

Abrió nuevas unidades en el interior del país: Higüey, La Romana, Mao y estableció sólidos vínculos con organismos internacionales que financiaron muchos de los proyectos del IDCP, lo que fortaleció a la institución.

Durante todo este tiempo desarrolló el programa de Atención Primaria en Dermatología, que atiende aquellas patologías cutáneas que no revisten mucha complicación en el lugar de residencia del paciente. Dicho programa se ha desarrollado con mucho éxito en todo el territorio dominicano y forma parte integrada del Programa de Lepra y la residencia en dermatología.

Fue presidente de la Sociedad Dominicana de Dermatología en el bienio 1964-1965. Publicó más de cien artículos, tanto en el ámbito nacional como internacional; fue miembro de numerosas sociedades médicas y dermatológicas, tales como la Academia Americana de Dermatología, Colegio Ibero-latinoamericano de Dermatología, Sociedad Argentina de Dermatología, Sociedad Centroamericana, francesa, mexicana, panameña, entre otras.

En el ámbito internacional fue reconocido como el profesor Bogaert y recorrió el mundo en numerosas actividades dando a conocer aspectos y logros novedosos y nunca antes conocidos de la dermatología y la lepra en República Dominicana.

En 1998 fue exaltado por la Asociación Médica Dominicana como Maestro de la Medicina y Maestro de la Dermatología Dominicana por la Sociedad Dominicana de Dermatología y recibió una distinción por la Academia de Ciencias con un reconocimiento al Mérito Cívico por sus aportes al área de la salud. El CILAD le reconoció como Maestro de la Dermatología Iberolatinoamericana.

Dejó desarrollado el proyecto de una Empresa Dermatológica Exitosa, en la que se hacía mención del trabajo del IDCP, como empresa autofinanciada y que a la vez proveía de salud a miles de dominicanos.

Su vida no sólo fue la medicina, era un apasionado del arte en casi todas sus manifestaciones, en particular las plásticas, y cultivó amistad con numerosos artistas, que en muchas ocasiones colaboraron con el IDCP con sus obras.

Tras una larga enfermedad, murió el 1 de noviembre de 2001. Le sobreviven su viuda Luisa González de Bogaert y sus hijos: María Alicia, Carolina, Ivette, Huberto Federico y Luisa Carolina y sus hermanos Dolores, Luís y Conrado.

En marzo de 2002, el IDCP fue designado con su nombre; y a partir de septiembre de ese mismo año, las tradicionales jornadas de dermatología también llevan el nombre de Profesor Dr. Huberto Bogaert Díaz.

Rafael Isa Isa, Martha Miniño

Instituto Dermatológico y Cirugía de la Piel-DHBD.

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