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Los laboratorios clínicos (parte II)

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Hasta el año 1935 el Hospital “Padre Billini” se servía del Laboratorio Nacional y de otros laboratorios particulares. (Fuente Externa)

Hasta el año 1935 el Hospital “Padre Billini” se servía del Laboratorio Nacional y de otros laboratorios particulares. (Fuente Externa)

EL CARIBE / HISTORIA DE LA MEDICINA / 05 DE DICIEMBRE DE 2015 / POR HERBERT STERN

En el 1930 vino al país procedente de la ciudad de La Habana (Cuba) el señor Arsenio Anievas, quien contribuyó de forma significativa con el desarrollo de los laboratorios en el país, ya que impulsó el del Hospital Padre Billini y el de la Clínica del Dr. Elmúdesi. Hasta 1935 el Hospital “Padre Billini” se servía del Laboratorio Nacional y otros laboratorios particulares para sus trabajos de laboratorio. En 1935 el Dr. Gallart se trasladó a la vecina isla de Puerto Rico, donde tomó curso de laboratorio, y a su regreso organizó el laboratorio del Hospital, donde trabajó algún tiempo. Al ser nombrado teniente médico, entonces fue nombrado como director técnico el estudiante del cuarto año de medicina Sr. Enrique W. Litghgow, el cual desarrolló una labor digna de todo encomio. El Sr. Litghgow trabajó cerca de tres años, hasta que luego de conseguir una beca en un hospital americano se trasladó a los Estados Unidos, y en su lugar fue nombrado el Dr. de la Huerga.

Entre el 1921 y 1923, estando el Hospital Internacional en la calle Mercedes con 19 de Marzo, había allí un pequeño laboratorio para servicio de ese Hospital, en el que trabajaron dos médicos americanos: Kiler y Robinson. Trasladado en 1923 para la entonces calle Colón, trabajó entonces en ese pequeño laboratorio el Dr. Ernesto Cruz Ayala. El 16 de febrero de 1932 el Hospital inauguró su propio edificio, con un laboratorio bastante completo, pero que no llenaba las necesidades de ese establecimiento, trabajaba en él el Br. Manuel Pimentel Imbert; al graduarse el Dr. Pimentel fue mandado por el Hospital a la vecina isla de Puerto Rico, a perfeccionar esa especialidad y a tomar curso de medicina tropical y anatomía patológica. Durante la ausencia del Dr. Pimentel, el Dr. García Jumillas asumió ese laboratorio, así como la Dirección de ese Hospital y las clases de bacteriología a las estudiantes de enfermeras. Al regresar, el Dr. Pimentel organizó el laboratorio, pudiéndose decir, sin exageración, que era un departamento de primera clase. En noviembre del 1941 se inauguró un laboratorio en la Clínica del Dr. Zaiter, situada en la Avenida Mella, bajo la dirección del propio Dr. Zaiter, actuando como técnico su hermano el Br. Zaiter, que era en ese momento estudiante del tercer año de medicina, y que hizo prácticas de laboratorio por espacio de dos años en el Laboratorio del Hospital “Padre Billini”.

De las provincias, tenemos información del Laboratorio del Hospital San Antonio en San Pedro de Macorís, que sin lugar a dudas era uno de los mejor equipados del país. De igual forma, en Santiago de los Caballeros el Hospital San Rafael contaba con su laboratorio, pero el primer laboratorio privado lo instaló el Dr. Arturo Grullón en su Clínica. En Puerto Plata, en la farmacia San José funcionaba en 1934 un laboratorio del Licdo. Alfonso Dubús, farmacéutico graduado en Estados Unidos, y que ofrecía un servicio de calidad a esa población. La mayoría de los médicos de principios del Siglo XX, realizaban en sus consultorios análisis muy limitados. Por ejemplo, el Dr. Heriberto Pieter, en Samaná, contaba con su laboratorio. Desde la década del 1960 empezaron a desarrollarse de forma acelerada los laboratorios clínicos en nuestro país, y hoy contamos con excelentes servicios de laboratorio en toda la geografía nacional.

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