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Las incursiones militares dominicanas a Haití

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Las_incursiones_militares_dominicanas_a_HaitiDIARIO LIBRE / 31 DE OCTUBRE DE 2015 / POR FRANK VIÑALS

Es interesante en estos momentos de desorientación colectiva del pueblo dominicano respecto al eterno caso haitiano, refrescar la memoria, y tratar de contribuir en el aspecto histórico de algunos de los grandes momentos que nuestro país ha sabido sacudirse ejemplarmente y darle merecida demostración de fuerza a nuestros vecinos, que a través de la historia han querido imponer de una forma u otra un chantaje contra nuestra nación.

La historia nuestra ha demostrado que Haití solamente entiende con la fuerza. Los gobernantes haitianos desde Toussaint Louverture, Dessaline, Cristóbal, Boyer, Herald, Pierrot, Soulouque, entre otros, el lenguaje de entendimiento es la fuerza. Si nuestro país hubiese tenido después de la independencia gobernantes similares a los que ahora tenemos, de seguro que la isla hubiese tenido hoy en día 171 años de ser como dicen los haitianos “Una e indivisible”. Haití, al ser un pueblo de origen tribal con lenta evolución colectiva en el desarrollo cultural ha sido manipulado por las élites, que sí saben lo que quieren y lo que pueden hacer para obtener sus beneficios económicos, razón permanente de su existir. Esa ha sido la historia de Haití desde la revuelta de los esclavos y el nacimiento de esa nación en 1804.

Para poder enfrentar Haití en nuestra lucha permanente para existir como nación, repito, permanente, debe ser primeramente la educación histórica del pueblo dominicano, sin conocer nuestra historia no podemos existir como nación en el tiempo: “Primero pienso, luego existo”, decían los griegos.

Un hecho singular y poco resaltado por nuestros historiadores exceptuando a José Báez Guerrero es el caso de que las dos veces que el pueblo dominicano le ha dado “candela” (Báez Guerrero, pág.200), han sido coincidencialmente bajo los gobiernos de Pedro Santana y Buenaventura Báez, los dos Presidentes más vilipendiados de nuestra historia. En 1845, bajo el primer gobierno de Santana, la incipiente Marina de Guerra dominicana se llenó de gloria cuando el Coronel Juan Bautista Cambiaso, atacó con fuego de artillería las ciudades haitianas de Cabo Haitiano y Fort Liberté en la costa norte. Esta acción tuvo una gran importancia, ya que ese bombardeo obligó a que las tropas haitianas no pudieran reforzar a las que se encontraban defendiendo el fuerte de Beler, facilitando el triunfo del General dominicano Francisco A. Salcedo (Tito) en ese importante enfrentamiento. Participaron en ese hecho la Fragata Cibao, el bergantín Libertad y las goletas Santana, Mercedes, Separación, 27 de Febrero, María Luisa, 30 de Marzo y Esperanza. Es importante destacar que esta acción de guerra fue decidida en el teatro de operaciones por una junta de oficiales navales, contraviniendo instrucciones impartidas por el Presidente Santana que resultaron exitosas (Báez Guerrero, pág.200).

Esta decisión de nuestros oficiales navales dictan la capacidad y carácter militar de esos hombres.

El otro gran evento dominicano que hizo recapacitar al payaso “emperador” (Faustino I Soulouque), se efectuó en el año 1849 por expresa disposición del presidente Buenaventura Báez, siendo quizás el acto de guerra dominicano más contundente y bien planificado dirigido a pleno territorio haitiano. Este hecho hizo que el dictador haitiano cambiara de inmediato su política de amenazas y chantajes contra nuestra nóvel nación.

Los ataques dominicanos fueron dirigidos a las ciudades de Anse a Pitres, Saltrou y Jacmel, todas en la costa sur haitiana. Estas expediciones contra Haití fueron dirigidas por un oficial francés llamado Charles J. Fagalde, contratado por Báez. (Báez Guerrero, pág. 200 Báez).

Dos semanas después, bajo el mando del mismo Fagalde, Juan Alejandro Acosta, Ramón González, Joaquín Orta y Simón Vicioso, naves dominicanas desembarcaron tropas de infantería en la costa cerca de Petit Riviere, localidad en el Valle del Artibonito, al norte de Puerto Príncipe.

José Báez Guerrero en su monumental obra Buenaventura Báez, (pág.201) dice: “En un mapa puede apreciarse cómo la escuadra naval dominicana debió rodear toda la península sureña de Haití para dar vuelta en “u” y navegar hasta el fondo del Golfo de Gonaives, por el norte de la isla del mismo nombre, como quien entra a la boca de un dragón, era quizás el último lugar donde los haitianos esperaban ver soldados dominicanos. Los guardias y lugareños haitianos salieron huyendo despavoridos. A su regreso incendiaron a Dame Marie, población al oeste de Haití…frente a la población de Los Cayos (Les Cayes en creole) se entabló un fiero combate naval donde fueron hundidos varios navíos haitianos y hechos prisioneros sus oficiales. Los navíos dominicanos retornaron a Santo Domingo cuando se encontraron con un temporal. Los haitianos quedaron aterrorizados.”

El fantoche de Soulouque sintió en carne viva que “la pava ya ponía en otro sitio”. Inmediatamente aceptó una tregua de un año avalada por las grandes potencias de la época que también miraban con recelo a tan singular personaje que tenía comportamientos de canibalismo, según reportes de la época.

Aunque el mundo ha cambiado y dizque estamos globalizados, es necesario cambiar la actitud y tener autoridades con carácter, y darnos a respetar, no funcionarios que vayan a hacer el ridículo a Haití buscando entrevistas con autoridades haitianas, llamando por teléfono desde hoteles, y teniendo que regresar al país con “los rabos entre las piernas”, como fue el caso de varios Ministros cuando la veda de los pollos. Estamos haciendo el ridículo con la reciente reunión en Barahona. Hace falta imitar las actuaciones de nuestros grandes líderes… ¡El país necesita un despertar!

Aceptar una reunión de Estado después de un desplante de prohibir 23 productos dominicanos sin ningún motivo válido de parte del agresor, es lo mismo que aceptar una reunión con alguien que nos despoja de un bien y sin devolver el bien en cuestión o pedir excusas, nos invita a reunirnos para analizar la situación

Estamos dando muchos “palos a ciegas”, el país se siente desprovisto de una política coherente con Haití. Salir varios Ministros despavoridos hacia Haití, sin ninguna invitación oficial, buscando a la carrera ayuda de un conocido cabildero dominicano supuestamente con relaciones en Haití, para efectuar llamadas telefónicas desde un hotel para que funcionarios haitianos los reciban y luego regresar al país a las pocas horas dando declaraciones risibles, muestran a todas luces como dijo el gran dramaturgo inglés en la obra Hamlet… “Algo huele mal en Dinamarca”…

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