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Abelardo Vicioso intelectual de abril

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“Papo fue un hombre vertical, con un nivel intelectual por encima de lo normal” Luis Méndez Ortiz.

“Papo fue un hombre vertical, con un nivel intelectual por encima de lo normal” Luis Méndez Ortiz.

HOY / CALLES Y AVENIDAS / 13 SEPTIEMBRE, 2015 / POR ÁNGELA PEÑA

“Papo no era un hombre de armas a tomar, lo de él era la pluma, aunque fue militar, y con esa pluma denunció y desafió a los norteamericanos porque su poema lo recitaba el pueblo con gran euforia: ¡Yanqui, vuelve a tu casa!”.

Luis Méndez Ortiz, compañero de Abelardo Vicioso en la Revolución de Abril, hace la consideración citando uno de los poemas más celebrados y declamados por la población en 1965, “Canto a Santo Domingo vertical”.

Méndez Ortiz estuvo junto a Vicioso en el comando del Partido Socialista Popular (PSP), en San Lázaro. “No era un combatiente, iba al comando pero, hombre de letras al fin, pasaba la mayor parte del tiempo en la oficina del partido que estaba en El Conde, en los altos del restaurante Jai Alai, al igual que Juan y Félix Servio Doucudray, Tony y Narciso Isa Conde, José Israel Cuello, Carlos Dore, Dorín Cabrera…

Papo tenía que ver con la redacción de documentos, trabajos de cultura, colaboraba con Silvano Lora que dirigía el Frente Cultural, y con la emisora constitucionalista”.

Agrega que el poeta, abogado, periodista, político, diplomático, educador, “traía de Cuba vasta experiencia en comunicaciones, pues fue parte del personal de Radio Habana-Cuba y del diario Hoy”.

Reitera que no luchó con un fusil porque no era esa clase de guerrero, “era un soldado de la palabra al igual que Pedro Mir, también del PSP, que escribió otro poema en la guerra: “Ni un paso atrás”.

Luis habló sobre la actuación de Abelardo Vicioso en el conflicto a propósito de la próxima designación de una calle con su nombre y los de otros constitucionalistas.

Sobre el laureado intelectual se han publicado extensas biografías pero su participación en la conflagración, por la que lo reconocerá la alcaldía, no es conocida en detalles pese a que se menciona y reproduce su célebre canto contra el interventor.

“Vivía entonces en Las Mercedes casi esquina Santomé, el comando le quedaba cerca”, refiere Luis, quien le conoció desde que regresó del exilio antitrujillista “cuando comenzamos a reorganizar el Partido, que había quedado prácticamente anulado en el país”. A Luis le sorprendió la contienda bélica como miembro de la Comisión de Organización del PSP. Tras el estallido lo hicieron responsable de la agrupación en la zona norte.

Junto a él y Abelardo Vicioso estuvieron, además, Wilson y Altagracia del Orbe, Brunilda Soñé, Quirico Valdés, Roberto Romero, Valentín Giró y otros. “En los inicios formamos un solo comando pero cuando se acusó a los “comunistas” de haber provocado la rebelión, el Comité Central decidió que nos dispersáramos y se formó ese en el que se concentró la mayor cantidad de militantes”. Estaba localizado “en lo que era la iglesia, frente a la cancha”.
Juicio al CEFA

“Al terminar la guerra, el gobierno de Héctor García Godoy nombró a Abelardo Juez de instrucción del Distrito Nacional y él tomó el sometimiento a la justicia de la gente de San Isidro por los crímenes cometidos durante la Operación Limpieza, fue testigo, sobre todo, un sargento de la Aviación apellido Dalmasí que había estado en la escuela Haití”, narra Luis Méndez.

Agrega que “el Centro de Enseñanza de las Fuerzas Armadas (CEFA) tomó represalias contra Dalmasí y hubo que sacarlo del país como agregado militar”.

Relata que el escritor estuvo entonces “en todas las luchas que se produjeron contra las tropas de ocupación” y recuerda el caso de un agente encubierto dominicano que servía a los invasores “y Papo lo sometió porque estaba vestido con el uniforme de ellos”.

Luis, quien nació el 20 de agosto de 1940 y ahora es miembro de la dirección y de otras instancias del Frente Amplio, rememora que cuando conoció a Vicioso este “era un hombre erecto pese a que padecía problemas de la columna vertebral que fueron disminuyendo su estatura”. Lo define de frente amplia, cara redonda, cabello lacio, de trato suave. “Era un analista político de primer orden”, dice.

Los dos pasaron al Partido de la Liberación Dominicana en 1982 por un acuerdo de esa entidad con el PSP. Abandonaron el PLD en 1992 y fundaron Alianza por la Democracia de la que Abelardo fue vicepresidente. “Yo salí y él se quedó y la Alianza volvió al PLD y en esa condición él estuvo como colaborador muy cercano del presidente Leonel Fernández. Lo vi por última vez en 1999”, expresa.

Manifiesta que “en el discurrir de su vida, Papo fue un hombre vertical, con un nivel intelectual por encima de lo normal”.

Abelardo Sergio nació en Santo Domingo el 27 de abril de 1930, hijo de Sergio Vicioso y Leonor González. Publicó sus primeras producciones literarias a los 18 años, en El Caribe. Se graduó doctor en Derecho en 1953. Fue oficial del Ejército Nacional entre 1953 y 1958.

En 1959, en protesta contra la tiranía de Trujillo, renunció al cargo de vicecónsul en Curazao y obtuvo asilo político en Cuba donde se vinculó al Movimiento de Liberación Dominicana. En ese país trabajó como periodista e ingresó al PSP. A su regreso al país se dedicó a las actividades políticas lo que además de destierro le deparó persecución y cárcel.

Fue profesor e investigador de Literatura Española y Literatura Dominicana en la UASD, donde ejerció como vicedecano y decano de la facultad de Humanidades. Sobresalió como poeta de la llamada Generación del 48. En 1968 fue designado miembro del Comité Central del PSP.

Estuvo casado con Altagracia Solano, madre de sus hijos Cynthia y Carlos.

Por una “Espondiloartritis Anquilosante hubo que operarle varias veces y hasta le pusieron una varilla en la columna vertebral así como prótesis de cadera. Al final se trasladaba con andador”.

Entre sus obras están: La lumbre sacudida, 100 poemas de intenso vivir, Santo Domingo en las letras coloniales, El freno hatero en la literatura dominicana, Cantos latinoamericanos, Neruda: Itinerario de una poesía combatiente, la mayoría premiada y traducida a varios idiomas. Después de su muerte el Ministerio de Cultura publicó su novela autobiográfica Las memorias del Teniente Veneno.

Abelardo Vicioso falleció en Santo Domingo el 13 de enero de 2004. Su canto a Santo Domingo vertical concluye: “¡Vuelve a tu casa, Yanqui! Santo Domingo tiene / más ganas de morirse que de verse a tus plantas. / Y si violas sus calles combatientes y puras / la tendrás en cenizas, pero nunca entregada. / En medio del silencio de la ciudad hundida / gritarán los escombros: ¡Yanqui, vuelve a tu casa!”.

La calle

“Vista la solicitud de reconocer a personalidades que tuvieron actuación protagónica en la Gesta de Abril” el Ayuntamiento decidió designar una calle con el nombre del “Dr. Abelardo Vicioso” por resolución del 24 de abril de 2015.

Luis Méndez Ortiz opina que el homenajeado “tiene méritos de sobra para una calle y más. Es uno de los hombres más íntegros que ha podido dar esta tierra”.

a.pena[@]hoy.com.do

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