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Las maestras banilejas, forjadoras de generaciones

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Las_maestras_banilejas_forjadoras_de_generacionesHOY / 30 DE JULIO DE 2015  / POR FABIO HERRERA MINIÑO

Nuestras tradiciones banilejas, que se remontan a todas las generaciones que tuvieron al Valle de Peravia como su hábitat y lugar del recuerdo de la vida y de su desarrollo, conservan con afectos y con orgullo a las numerosas maestras, que unidos a los maestros, dedicaron su vida, capacidades y seguridades de sus hogares, a forjar las generaciones, que por tantos años, ha sido la distinción de la raza banileja.

Las generaciones de banilejos, forjadas desde 1930 en la fragua de las escuelas públicas que muchos de los que vivimos todavía conservamos como algo muy especial y querido, el recuerdo de maestras que nos enseñaron las primeras letras y nos condujeron a través de las ciencias, y hasta idiomas aprendimos y le dieron forma a un carácter distintivo, en donde el trabajo es el rasgo para impulsar la raza que vive bajo el desafío de una naturaleza muy avara para dar sus frutos por residir en un clima seco, sediento del agua de riego del río Nizao.

La tradición y la experiencia personal nos mantienen vivos los recuerdos de excelentes mujeres que dedicaron su vida al magisterio, para llevar bajo su orientación a esa masa joven a niveles de las inquietudes creativas y forjarlos para que se encauzaran con su capacidad por el camino del éxito en sus vidas, lográndolo la mayoría de las veces.

Profesoras como Ana Reyes de Pérez, Eugenia Contín, Aurelia Objío, Luisa James, Melitina Cabral, Carmen Pimentel, Carmen González, América de Pérez, Elsa González, Caridad Pimentel de Alberti, Ana Ortiz de Scheker, Zeneida De León, Olga Santos dejaron su impronta en los cerebros juveniles de decenas de niños que con el paso de los años dieron sus frutos en la comunidad y en el país. Otras generaciones de jóvenes, en las décadas del 50 y del 60 del siglo pasado, continuaron por un tiempo bajo su orientación, pero luego pasaron también al amparo de otras excelentes profesoras como Yolanda Pimentel, Yolanda y Deyanira Miniño, Ana María Herrera, Adriana y Ramona Puello, Sara Billini, Marianela y Josefina Pimentel Castro, Juana Valdez, Yocasta Oviedo, Kira Pimentel, Angela y Colombina Bucarelli, Zoila Bautista, María Antonia Santos, Enriqueta Guerrero, Mariana Suazo, Marina Germán, Silvia Josefina Peña, María Aristy.

Fue una época de ensueño para la educación banileja cuando tantas maestras, unas muy jóvenes y otras ya de edad avanzada pero muy respetadas, continuaban con el mismo afán de su juventud, de seguir enseñando cada día sus clases, pese a las travesuras normales de la niñez y más luego con la picardía de la juventud, pero siempre se le ponía mucha atención a sus enseñanzas, especialmente cuando en Baní en la década del 50 se oficializó el liceo secundario, ya que antes los estudiantes tenían que ir a San Cristóbal a presentar los exámenes de fin de curso.

Las maestras banilejas del periodo 1930 a 1970, al igual que decenas de las otras ciudades, fueron damas muy consagradas, cuando todavía no existían los cursos de capacitación y actualización magisterial. La costumbre generalizada era que las muchachas que se graduaban de bachiller, que no podían continuar los estudios universitarios, pero tenían vocación para enseñar, lograban insertarse en el sistema educativo oficial donde por su vocación superaron su carencia de capacitación magisterial y se convirtieron en modelos y orientadoras ejemplares de las generaciones de jóvenes que estuvieron a su cargo.

Baní tiene una deuda de grandes dimensiones por la vocación y entrega de tantas mujeres, que de 1930 a 1970 se dedicaron al magisterio en una etapa muy difícil, de una tiranía y tormentoso paso por la democracia, que se encargaron de labrar en el cerebro de generaciones jóvenes, el valor de la familia como lo predicaba Eugenio María de Hostos, del hogar, del apego a la patria y de sus deberes como ciudadanos que se consolidaban sus formaciones, y que más luego, nuevas generaciones de jóvenes maestras continuaron en esa tarea, muchas reconocidas en el pasado reciente, tanto por el Ayuntamiento de Baní como el Centro Cultural Perelló, siendo objeto de merecidos homenajes. Ahora se tiene el avance del modernismo, de las técnicas y métodos modernos para la enseñanza con una preparación más completa para hacerle frente a los desafíos de esta época.

herreraclubnaco@gmail.com

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