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Balaguer pronunció el discurso inaugural del “Estadio Trujillo”

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Balaguer: “Trujillo compite con los dioses...” (Fuente externa)

Balaguer: “Trujillo compite con los dioses…” (Fuente externa)

DIARIO LIBRE / 23 DE JULIO DE 2015 / POR BIENVENIDO ROJAS

SANTO DOMINGO. Llegó el día esperado domingo 23 octubre 1955.

Ciudad Trujillo desde bien temprano era un hormiguero, la gente estaba en pelota.

La demanda de boletas para el juego inaugural de Licey y Estrellas era incontenible y el mercado negro hizo su octubre.

Ese día se iniciaba una nueva era en el béisbol nacional: La Época de las Luces.

El discurso inaugural lo pronunció el doctor Joaquín Balaguer, secretario de Estado de Educación.

Epopeya histórica. El doctor Balaguer inició su pieza histórica señalando que “estamos asistiendo en este instante a uno de los tantos milagros de la epopeya que Trujillo ha esculpido con su genio de estadista y con su voluntad de soldado. Lo que es digno de admiración en esta maravilla de cemento y acero, levantada con todos los requisitos de la ingenería moderna en obras de este género, no es la cuantiosa inversión que supone esta fábrica imponente, sino lo que ella representa como culminación de una obra educativa sin paralelos en la historia dominicana”.

Obra para la juventud. El doctor Balaguer entendía que con la inauguración del Estadio Trujillo, “ya la juventud no puede volver a pensar en el cantón, único horizonte que se abría ante sus ojos, cuando su deporte favorito era echarse el fusil al hombro para comparecer con ese instrumento fratricida en el palenque de las discordias civiles”.

Y agregó el ministro de Educación que “ tampoco puede existir para esas generaciones, el ideal anárquico que conformó la vida nacional hasta 1930, porque si algo desarrolla en el hombre la educación física es la idea de que la vida obedece a un orden inviolable que preside no sólo las danzas y las carreras sino también las leyes políticas y las instituciones humanas “.

Balaguer puntualizó que “la Era de Trujillo, la Era griega de la historia dominicana ha entrado en esta etapa culminante en que la educación de la juventud fluctúa entre estas dos realidades: la inteligencia y la fuerza, el músculo y la idea, el poder del brazo que abate todos los obstáculos y del espíritu que hace que las montañas retrocedan ante el empuje de sus energías desatadas”.

Trujillo el milagroso. El doctor Balaguer sentenció: “Así es Trujillo, que no crea como los hombres, una obra tras otra, sino como la naturaleza que engendra en masas los milagros de su actividad portentosa. Este Estadio, maravilla de su género no sólo en las Antillas sino también en el mundo”.

“ Venga pues la juventud a recibir en la escuela de este Estadio la lección que deja Trujillo a las generaciones presentes y a las generaciones venideras; la lección de una patria fuerte, próspera, optimista, que mira siempre adelante y que sitúa no en el pasado, no en la esplendorosa realidad del presente, sino en los sueños más bellos del porvenir, la edad de oro de la historia dominicana”.

Recuerdo imperecedero

El doctor Balaguer dice que “obras como ésta, son de aquella que hacen imperecedero el nombre de quien las ha construido. Pero, ¿qué es este Estadio, con la imponencia de sus líneas, frente a la inmensidad de la obra de Trujillo, el civilizador de la Patria, el constructor de la verdadera nacionalidad dominicana”.

Y puntualiza “si con algo hay que consustancial el nombre de Trujillo es con el de la Patria que es inmortal y que permanece fija como el sol en el cielo de las edades. Los hombres, excepto en el mundo del arte y la literatura no valen como creadores de ficciones, sino como creadores de realidades. Trujillo no compite en la palestra de los hombres, sino en la de los dioses”.

Notas del juego inaugural. El receptor de las Estrellas Orientales, Johnny Ritchey, subió al palco presidencial a llevarle la bola a Rafael Leónidas Trujillo Molina, quien ataviado con su traje de generalísimo con todo y bicornio la aceptó. No hubo lanzamiento de primera bola desde el pitching box, tal como estaba pautado en el programa.

La bendición la ofició el arzobispo Octavio A. Beras.

El encuentro fue entre los Tigres de Licey, visitantes y las Estrellas Orientales, home club, porque el equipo oriental fue el campeón en 1954.

El primer pitcheo lo hizo Don Elston y fue bola. El primer hit, de Alcibíades Colón y el primer out, Pablo García, por la vía 43.

El encuentro lo ganó el Licey 8-4, al compás de 12 hits, anotándose el triunfo Federico -Chichí- Olivo.

Transmisión histórica. La transmisión fue por el Palacio Radio Televisor La Voz Dominicana en las voces del cubano Rafael -El Dinámico- Rubí, comentarios Mario Álvarez Dugan y los comerciales Rafael Leónidas Cuello Batista y Ramón Rivera Batista.

Ese día se acuñó la frase de Rafael Rubí al darle paso a Mario Álvarez: ¿Qué te parece Cuchito?.

Reseña El Caribe. La crónica de Miguel Peguero el 24 de octubre: “Cuando el Generalísimo Trujillo llegó al estadio que lleva su ilustre nombre, cerca de 20 mil espectadores -la mayor multitud reunida en el país en un acto deportivo- se pusieron de pie para vitorearlo con delirante entusiasmo, movidos por un admirable impulso espontáneo, se produjo uno de esos hermosos espectáculos que quedan señalados como rasgos indelebles en la vida de las naciones. Un gran pueblo rendía tributo a un gran líder”.

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