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Crónicas del tiempo: Ulises (Lilís) Heureaux Level (1)

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DIARIO LIBRE / 20 DE JULIO DE 2015 / POR RAFAEL  NÚÑEZ

En Dajabón, un punto en la frontera de La Hispaniola distante a 289.8 kilómetros de Santo Domingo, se le acercó un joven al presidente de entonces. Le comunicó su deseo desenfrenado de entrar al seminario con el fin de ser sacerdote.

Aquel mandatario mulato, hijo de extranjeros pero dominicano por costumbre, respondió a la inquietud del muchacho:

“Procura cambiar de vocación, muchacho, porque los que como tú y yo hemos salido del horno demasiado quemaos, si estudiamos el latín nos volvemos locos”.

Aquella sentencia discriminatoria salió de lo más lejano de los ancestros del presidente Ulises Heureaux Level (Lilís), también negro, que siendo hijo de haitiano y una santomeña, gobernó la República Dominicana con mano de hierro en los últimos 12 años de una segunda oportunidad.

Historiadores no concuerdan si nació en suelo nuestro, pero él asumió que los padres lo trajeron al mundo en San Felipe, Puerto Plata, un 21 de octubre de 1845. Josefa Level, oriunda de Saint Thomas y D’Assas Heureaux Desse, nativo de Haití, procrearon al varón, entregado en adopción no legal, reconocido después por su progenitor, hasta convertirse en el “Pacificador de la Patria”, como lo declaró el Congreso Nacional cuando alcanzó la Presidencia del país.

¿Por qué uno de los presidentes dominicanos del tumultuoso siglo XVlll, el hombre que más incidió en la creación de una cultura política vernácula clientelista, tuvo un pensamiento discriminatorio siendo de origen negro?

Su forma de pensar y proceder no era distinta de los coetáneos caudillos militares forjados después de creada la República. Y esa escasa formación académica y cultural tuvo que ver con el medio en el que se desarrollaron, que no era otro que haberse forjado en un país del Tercer Mundo, que se debatía por salir del pre capitalismo de origen, agravado por las falencias de la potencia colonial conquistadora.

Heureaux fue el producto de una sociedad dominicana no democrática, donde desde la familia, el maestro y todo el entorno ejercieron un control aversivo y una educación punitiva sobre aquellos que le eran subordinados. Un ser formado así, abandonado, está condenado a carecer de valores familiares.

Burrhus Frederic Skinner, investigador de la conducta humana, en su libro “Reflexiones sobre conductismo y sociedad”, lo explica: “Las prácticas éticas y morales constituyen la parte de la cultura que incuestionablemente exige ser transmitida. La gente no es ética ni moral por naturaleza, ni crece simplemente y adquiere valores éticos o morales. Son las sanciones éticas y morales mantenidas por otros miembros del grupo lo que induce a la gente a comportarse de manera ética o moral”.

Lilís, en su formación, no atesoró privilegios que a los contemporáneos militares les faltara. Él, como los demás, fue el producto del atraso cultural y material de la República Dominicana, favorecido por las aldeanas circunstancias del medio dominicano.

La legión de generales, creídos todos en condiciones para llegar a la Presidencia fue, salvo raras excepciones, el típico hombre común que desarrolló habilidades para la guerra y adquirió, en el fragor del combate, el arte de la truculencia para actuar también en la política.

Hay que sondear en los más recónditos espacios de la mente de un hombre como Heureaux para aproximarse a una respuesta razonable de por qué en las campañas contra los levantamientos en los que participó, un general de su estatura se hacía acompañar de un brujo haitiano como asistente, como si se tratara de un amuleto personal.

El historiador Roberto Cassá en su libro “Personajes dominicanos”, recoge el parecer de testigos de excepción que cuentan que cuando Heureaux fue a sofocar un levantamiento en El Seybo, orquestado en Puerto Rico bajo el liderazgo de Cesáreo Guillermo, después de ser herido en el combate, “…salvó la vida gracias a los brebajes administrados por un curandero haitiano, que llevaba consigo como buen creyente de las artes mágicas”.

Hurgando en las anécdotas, testimonios y observando el proceder de los héroes y los insignes patriotas criollos, nos encontramos con todo tipo de liderazgo.

En el liderazgo político hay dos tipos de personalidades: el carismático y el inspirador. El primero, se identifica por sus cualidades casi místicas que le confieren sus partidarios.

En ese punto, el historiador británico Andrew Roberts, en su libro “Hitler y Churchill, los secretos del liderazgo”, describe a los carismáticos como aquellos que “no están arraigados en ninguna tradición ni se basan en una autoridad institucional; no reconocen constitución alguna y se apartan por completo de lo que puede ser el poder de un Presidente elegido en el marco de una democracia”.

El inspirador es aquel que tiene una visión del mundo, de los problemas, capaz de hacer razonamientos acerca de sus soluciones, pero no pretendería nunca que le otorgasen poderes autocráticos. Es, sin embargo, un líder con capacidad de enfrentar con resolución los desafíos, sin postergarlos ni delegar responsabilidades que son de su exclusiva autoridad. “Ser un líder no es cuestión de amabilidad”, que es buena actitud, dijo alguna vez el primer ministro australiano Paul Keating. “Para ser un líder- agregó- hay que tener razón y ser fuerte”.

Ulises Heureaux fue un líder carismático, con una inteligencia que superó a los demás de su generación, pero al propio tiempo no poseyó escrúpulos, y en términos gerenciales fue un inepto. “El genio tenebroso”, como lo define el historiador Roberto Cassá, fue de un proceder extraño. Como él, sus padres, eran de piel oscura, pero el caudillo entendía que los “negros” y los “blancos” pensaban y actuaban distintos.

Heureaux era un político hábil, de una destreza instintiva, que de ser un muchacho de educación elemental, que recibió instrucción de disciplina laboral en la panadería de Tomás Paredes en Puerto Plata, saltó a ser lugarteniente o asistente de la espada de la Restauración, general Gregorio Luperón. Tras convertirse en casi indispensable para Luperón, su compueblano, pasó a jefe militar que usaba esa fuerza para poner al enemigo al servicio de sus intereses personales.

“De faltarle una de estas dos condiciones -dice Juan Bosch- las de político sagaz y jefe militar audaz, habría sido imposible que el país hiciera el tránsito del pre capitalismo al capitalismo, en su primera etapa, sin pagar un alto costo de vidas”.

Aunque encontramos rasgos verídicos de corrupción en gobiernos anteriores, si hay un Presidente que usó el dinero del Estado para comprar adversarios, Heureaux fue de los primeros, sino el primero, con lo que ayudó a echar la zapata de una cultura que se enraizó en la médula dominicana. Bosch lo tipifica: “En ocasiones el arma que utilizaba era el dinero que les pedía a comerciantes importadores a cambio de autorizarlos a traer al país mercancías de contrabando; ese dinero le servía para comprar a los partidarios de los jefes revoltosos y de paso le quedaba algo a él…”.

Aunque Heureaux se formó política y militarmente en el bando de los liberales, haciendo militancia con los azules, degeneró en un dictador implacable. Cuenta Cassá que al observar su comportamiento en el período de los 12 años, los liberales iniciaron una campaña de prensa contra su gobierno, que el dictador respondería con agresividad, dando riendas sueltas a su carácter colérico.

“El resultado fue que las personas perspicaces llegaron a la conclusión de que, aunque el verdadero depositario del poder era el presidente Heureaux, el líder, Luperón, era corresponsable de sus actuaciones, lo que disminuyó su prestigio. Este, en definitiva, tardó en captar que Heureaux construía su propia plataforma con el fin de desplazarlo”, narra el historiador Cassá. Llegamos a la conclusión, pues, de que Lilís en el liberalismo fue un ave de paso.

En una mente con tantos prejuicios, insatisfacciones provocadas por el medio, resentimiento y autoestima desequilibrada, la lealtad, la gratitud, la dignidad humana y el decoro no son valores que podía exhibir un Presidente que llegó a fusilar a sus más leales colaboradores para dar riendas sueltas a sus apetencias personales.

rafaelnuro@gmail.com

@rafaelnunezr

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