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Méritos históricos de Montecristi

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El histórico reloj.

El histórico reloj.

HOY / CALLES Y AVENIDAS / 21 JUNIO 2008 / POR ÁNGELA PEÑA

Merece el homenaje de una calle a pesar de que hoy Montecristi es, a juicio de escritor, un pueblo casi fantasma, sumido en el atraso después de haber sido escenario de significativos procesos sociales.

Considera un contrasentido la designación en Santo Domingo de calles con nombres de provincias, pero estima que Montecristi merece ese homenaje pues pese a que para él es hoy un pueblo casi fantasma, sumido en el atraso, fue una de las localidades donde se produjeron significativos procesos sociales, políticos, económicos, culturales. Vivió momentos de productividad tan esplendorosos que atrajo a ciudadanos de todo el mundo, al margen del encanto de sus manglares, bahías, cayos, playas, costas, pequeñas islas.

“Esa idea hay que revalorizarla, hay muchas personas que tuvieron valor en luchas importantes, pero Montecristi tuvo una gran prestancia, más que Santiago, porque los productos agrícolas se exportaban por allá hasta que se construyó el Ferrocarril Central. Merece que tenga una presencia en la capital”, declara Rafael Darío Herrera.

El autor del libro “Montecristi”

Entre campeches y bananos”, publicado por la Academia Dominicana de la Historia, resumió los hechos  de esa comarca cuyos moradores atribuyen su decadencia a Ramón Cáceres, que la castigó tratando de contener “los ímpetus guerreristas de los lugareños”, y a Trujillo, que la maldijo cuando las élites sociales lo rechazaron al casar con Bienvenida Ricardo y al apropiarse, después, de sus salinas.

Señala que aquella fue una de las regiones que contó con mayores recursos naturales aunque no podía explotarlos hasta que Juan Isidro Jimenes  “logró retornar el  curso de las aguas desviadas del Yaque,  para que desembocaran por la bahía de Manzanillo”.

“A partir de ese hecho se da una explotación masiva de los bosques de Montecristi y Juan Isidro logra convertirse en una de las personas más ricas de la República Dominicana, en un poder, con representantes de su “Casa Jimenes” en Europa, Haití y todos los pueblos de América Latina. Le dio vida a Montecristi”, comenta el catedrático universitario.

Exportaba campeche, producía tinta para teñir telas y “hasta las mujeres se tintaban el cabello con colorantes extraídos del campeche”, afirma. Fruto de ese auge económico, agrega, Jimenes asienta en aquella comunidad a Máximo Gómez y hasta allí llegan tras él  Maceo y José Martí. “En 1895 se firmó el célebre Manifiesto de Montecristi, en nombre del Partido Revolucionario de Cuba”, refiere.

Destaca que el desarrollo era tan extraordinario que sus moradores se dieron el lujo de importar casas desde Francia y el famoso Reloj Público del que dijo Martí que “muy pronto marcaría la hora de la redención de Cuba”. El dinero fluía…  Jimenes adquirió un poder descomunal. Algunos llegaron a calificarlo “el cacique económico” pues concentró los principales negocios de la región”.

Pero quebró por la decadencia del campeche, desplazado “por el agotamiento de los bosques”, el desarrollo de la química, que inventó nuevas tintas y debido a la ruptura con Ulises Heureaux provocada por la expedición del vapor “Fanita”,  “que resultó un fracaso. Montecristi entró en un letargo”, exclama.

Inmigrantes y el trujillato

En la movida relación del esplendor montecristeño entran “oleadas de ingleses caribeños, gracias a los cuales la provincia “adquirió un perfil distinto: construyeron casas de estilo afroantillano, iglesias, establecieron las primeras escuelas, numerosas logias, sistemas de ayuda mutua, introdujeron platos alimenticios… A los cocolos de Montecristi casi no los conocen, pero fue un grupo importante, tanto, que el cementerio se dividió en dos: un lado para enterrar a sus muertos y otro para los dominicanos”

Otros foráneos llegados a Montecristi eran españoles, norteamericanos, franceses, italianos, colombianos, holandeses, árabes, puertorriqueños, cubanos “y alemanes que se quedaron al frente de la iglesia. Residió allí el jefe del partido Nazi, Friedrich  Grosshart. El FBI reportó que suministraba combustible a los submarinos alemanes y llegó un momento en que los alemanes tenían tanto poder, que Trujillo los concentró en La Cumbre de la carretera Duarte”, asegura.

Pero el grupo más numeroso, añade, era el de los haitianos. Para 1920, significa Herrera, Montecristi era la ciudad no cañera con mayor cantidad, por el gran intercambio que tenía con Haití. De la casa de Isabel Mayer, “una de las mujeres más ricas de Montecristi”, Trujillo dio la orden de la matanza haitiana de 1937, asevera el profesor, después de haber recibido una comisión de ganaderos y agricultores que fueron a quejarse de los robos en la frontera. En Montecristi, expresa, fue más cruda la masacre. Se inició en “La Playita”, donde residía una comunidad de pescadores haitianos.

Refiere la estrecha amistad entre Isabel Mayer y Trujillo. La señora, heredera de una grandiosa fortuna que le dejó su padre Emilio Zeferino Mayer, “se especializó en reclutar mujeres” para el Generalísimo, que la designó delegada del gobierno en la región, senadora, y posteriormente bautizó a Villa Vásquez con su nombre. “Como una ironía de la historia, esta dama estuvo casada con Manuel Francisco Tavárez Ramos, padre del líder antitrujillista Manolo Tavárez Justo”

En 1939 la ciudad recuperó su bonanza y su brillo con la instalación de la Grenada Company, pero volvió a “vaciarse” cuando la empresa bananera cerró sus operaciones.

Empero, “ocupa un lugar privilegiado en la historia: tenía el archivo más importante de la región, uno de los primeros acueductos, servicio telegráfico, la primera  fábrica de hielo, servicios de hotelería, farmacias, lavandería, talleres de ebanistería y herrería, platería, alfarería,  impresión, fotografía, un gran desarrollo cultural y una  diversidad de periódicos dirigidos por destacados intelectuales”, expresa.

Fue la cuna del Movimiento Revolucionario 14 de Junio. “Cuando se develó el complot, una gran cantidad de empleados de la Grenada cayeron presos”. Además de esta agrupación, que según Herrera fundaron en Montecristi Manolo Tavárez y su esposa Minerva Mirabal, allí se constituyó la antitrujillista “Legión Azul”, comandada por Domingo Peña Castillo, “integrada por Lisandro Macarrulla, Cayeyo Grisanty, Yuyo D’Alessandro, entre otros”

El atraso actual se debe a que “no hay actividad productiva, no lograron desarrollar una agricultura comercial a pesar de tener abundantes tierras fértiles y contar con las aguas del Yaque, que en la actualidad no tienen valor por la gran contaminación”.

 

Zoom

La calle

Con las calles de Santo Domingo que honran las provincias. Trujillo quiso fortalecer “la unidad nacional entre las diferentes regiones y comarcas del país”, porque, según la resolución, la Capital pertenecía por igual a todo el territorio de la República. El 22 de diciembre de 1941 “consagró en  Ciudad Trujillo un recuerdo de cada una”, designando varias vías con sus nombres, entre ellas la “Montecristi”, en San Carlos.  Comienza en la Juan Bautista Vicini y termina en la avenida 27 de Febrero.

(a.pena@hoy.com.do )

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