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Julia de Burgos, Juan Isidro y Juan Bosch: amor, amistad y enemistad

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Julia_de_Burgos_Juan_Isidro_y_Juan_Bosch_amor_amistad_y_enemistadHOY / 14 DE FEBRERO DE 2015 /  POR EUGENIO GARCÍA CUEVAS
(Parte 1)

Hay un episodio en la historia del exilio dominicano antitrujillista que no puede narrarse sin hacer referencia a la poeta Julia de Burgos. En el escenario puertorriqueño un gran sector de la crítica insinuó por décadas que el médico, exiliado y escritor Juan Isidro Jimenes Grullón, además de haber sido el gran amor de la poeta cargó con una cuota de responsabilidad en su final trágico al despreciarla y no casarse con ella. Su relación sentimental fue reducida a un drama maniqueo: Julia fue la víctima y Juan Isidro el victimario. Pero sería muy mezquino seguir pensando que en algún momento Juan Isidro no fue apoyo para Julia y Julia para Juan Isidro: ambos cargaban con sus deudas.

Históricamente la figura de Juan Isidro fue representada como sombría y difusa. Fue demonizado al grado de que su obra escrita y acciones revolucionarias para intentar derrocar a Trujillo jamás fueron estimadas ni valoradas cuando se le mencionaba y se le sigue mencionado al interior de la biografía de Julia. Se le tildó peyorativamente como el amante de Julia. Desde los tiempos del exilió también corrió de boca en boca la versión de que la génesis de la enemistad entre Juan Bosch y Juan Isidro tenía de por medio el amor de la poeta puertorriqueña. Este relato también circuló en el país luego del regreso de ambos exiliados tras la muerte de Trujillo en 1961. Llegó incluso a decirse que Juan Isidro se vengó de Bosch al apoyar el golpe de Estado en su contra en 1963. Este trabajo aspira a arrojar luz sobre lo que pueda tener de mitos esta trama.

Reducido al machismo, clasismo, elitismo y a la cobardía por someterse a sus padres en torno a Julia, entre otros calificativos, la condena temprana que cayó sobre Juan Isidro impidió que en Puerto Rico la inmensa mayoría de los estudiosos se interesaran en saber a fondo quién había sido ese individuo del cual equivocadamente se había enamorado locamente la poeta. Era el malo y con eso bastaba, no era necesario conocer su historia y pensamiento. Los vagos referentes biográficos que se habían levantado sobre él eran suficientes. Entonces se creó todo un sistema de repeticiones orientados a demostrar que Julia había sido su víctima. Esa leyenda negra sobre Juan Isidro quedó certificada cuando en 1992 Juan Bosch vino como invitado especial al Primer Congreso Internacional de Julia de Burgos, celebrado en el Ateneo, a corroborar que todo, y más de lo que se decía sobre su enemigo, ya muerto, en torno a Julia era cierto. Parece que era su turno de vengarse de lo del golpe de 1963.

Baste con decir, por ahora, que Juan Isidro nació en 1903 y murió en 1983 a los 80 años. Luego de completar parte de sus estudios secundarios en Alemania y de ingresar a la Universidad Autónoma de Santo Domingo, fue enviado a estudiar medicina a La Sorbona, donde en 1929 se graduó de médico. En la capital francesa conoció e hizo amistad con Víctor Raúl Haya de la Torre, Miguel de Unamuno, José Ingenieros, José Vasconcello, Vicente Blasco Ibánez, Julio Antonio Mella, Carlos Quijano y Miguel Ángel Asturias, entre otros notables intelectuales de la época. Allí publicó un poemario titulado “Aguas de remanso”, en 1926. Durante esos años adoptó el americanismo antiimperialista de orientación populista. Se convirtió en un demócrata revolucionario y antillanista influenciado por un cierto arielismo de izquierda. José Vasconcelo es quien escribe el prólogo de su primer libro de ensayos titulado “Luchemos por nuestra América”. (1936)

En 1929 regresa casado al país casado y abre un consultorio médico en Santiago. Luego de ser nombrado Presidente de la Sociedad Amantes de la luz, en 1934 participa en una conspiración para asesinar a Trujillo Al ser descubierto fue arrestado y enviado a la cárcel de Nigua. En el presidio fue vejado, torturado y sometido a trabajo forzado en las fincas agrícolas de la familia Trujillo. En la cárcel contrajo la enfermedad de paludismo y vio morir a muchos de sus compañeros por torturas o fusilamientos. Por ser hijo de familia de abolengo, luego de muchas presiones, Juan Isidro fue indultado y liberado a finales de 1935 no sin antes jurar que no se dedicaría a atacar al régimen de Trujillo.

Poco meses después salió hacia Cuba donde había un nutrido grupo de exiliados. Allí escribe artículos y ofrece charlas en contra del régimen trujillista. Por decreto de Trujillo fue despojado del indulto que se le había dado para salir de la cárcel y se convirtiera posiblemente en el primer dominicano, de todos los tiempos, al que se le revocara una absolución. Esto significa, en teoría, que mientras estuvo en el exilio Juan Isidro era un prófugo de la justicia dominicana Al ligarse sentimentalmente con Julia esta quedó fichada como una de las pocas mujeres que aparecían en la lista negra que tenía Trujillo en su despacho de sus enemigos en el extranjero.

Desde Cuba Juan Isidro se desplaza a New York, donde también se nucleaba otro grupo significativo de exiliados, y es desde esa ciudad que viene a Puerto Rico a finales en 1938 a ofrecer una serie de conferencias en el Ateneo que le había gestionado su amigo de entonces Juan Bosch, quien había llegado a Puerto Rico en enero de ese mismo año. Juan Isidro y Julia se conocen en el marco de esas conferencias. Cuando Julia conoce a Juan Isidro estaba separada de su primer esposo Rubén Rodríguez Beauchan desde 1937 y no es hasta mayo de 1939 que se completa el divorcio. Aunque separados de sus respectivas parejas legales, es posible que entraran en una relación estando ambos casados, algo que de ser cierto definitivamente tuvo que haber alimentado el chisme en los circuitos literarios y culturales del país.

Desde sus inicios el vínculo sentimental entre Juan Isidro y Julia fue objeto de habladurías dada la santurronería que se le exigía a la mujer de la época. A Julia se le miraba con cierta ojeriza posiblemente no solo por su condición de mulata y mujer separada o divorciada, sino también porque no tenía los rangos académicos de las élites femeninas que participaban de la cultura letrada del país. Julia solo se había graduado de maestra normalista. Se sabe, por ejemplo, que la emblemática intelectual Nilita Vientós fue una de las que más resintió de la relación entre Julia y Juan Isidro. Ella también se vio atraída por el médico y exiliado, pero este prefirió a Julia en vez de a ella.

Establecida la relación entre Julia y Juan Isidro, la poeta le presenta a su familia y Juan Isidro en su condición de médico asiste a doña Paula García, madre de Julia, y cultiva una gran amistad con su hermana Consuelo. En algunos de los originales de las 131 cartas que manejó la Dra. Grisselle Merced para su tesis doctoral, y que se publicarán 62 años después de la muerte de Julia en estos días, hay evidencia de que Juan Isidro llegó a considerarse como hermano y hasta padre postizo de Consuelo. En los márgenes de algunas de estas misivas, pocos legibles por ser faxcímiles y copias de copias, dirigidas por Julia a su hermana, hay notas escritas a mano por Juan Isidro para Consuelo que demuestran la gran familiaridad y afecto que llegó a existir entre ellos. En una de esas cartas aparece, incluso, Juan Isidro enviándole una modesta ayuda monetaria a su cuñada, dadas sus precariedades económicas y de la familia Burgos García.

(Nota: Este trabajo es una síntesis apretadísima de una conferencia leída en el Simposio Internacional de Julia de Burgos, llevado a cabo los días 4-5-6 de febrero de 2015, en la Universidad de Puerto Rico de Humacao y que reunió a más de 40 expositores especializados en el tema. Todas las ponencias serán publicadas íntegramente este año en un volumen especial de la revista Exégesis, órgano oficial de esta universidad)

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