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Avenida “U. S. Marine Corps”

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Avenida_U_S_Marine_CorpsHOY / 01 DE FEBRERO DE 2015 / POR ÁNGELA PEÑA

CALLES Y AVENIDAS

Algunos consideran que la designación de una avenida con el nombre del Cuerpo de Marina de los Estados Unidos fue una decisión de Trujillo para congraciarse con los norteamericanos. Aunque la apreciación pueda encerrar algo de verdad, lo cierto es que integrantes de ese organismo ofrecieron su tiempo, su ayuda humanitaria y expusieron sus vidas al prestar servicios a los capitaleños desde que se desató el ciclón del 3 de septiembre de 1930.

Pero el nombre de la avenida que honraba, recordaba y agradecía a los pilotos y a la entidad que los representaba fue borrado. No se sabe si sus rótulos desaparecieron porque oficialmente se ordenó eliminar la denominación o si las avenidas Del Puerto y Presidente Caamaño lo absorbieron. Se llamaba “U S Marine Corps” y era la parte del Malecón que se extiende desde el “Paseo Presidente Billini” hasta la margen occidental del río Ozama. Luis E. Alemar la describe como “prolongación del Malecón”.

Ocho años después de ocurrido el siniestro, dominicanos y norteamericanos ofrecieron elocuentes demostraciones de hermandad al reunirse en la inauguración de esa importante vía. El Gobierno en pleno, instituciones culturales y sociales, diplomáticos y norteamericanos residentes en el país asistieron al acto en el que después de interpretados los himnos de las dos naciones y de impartir la bendición, se descubrió una tarja de tan significativo valor que mientras la develaban un batallón del Ejército Nacional rendía honores y lanzaba una salva de artillería.

Los extranjeros confirieron al gesto tanta importancia como los criollos. Antes de que los altos jefes de la Marina americana arribaran a “Ciudad Trujillo” por el aeropuerto de Miraflores, el capitán R. R. Emmet, comandante del poderoso acorazado “Texas” visitó al secretario de Relaciones Exteriores, Arturo Despradel, al jefe de Estado Mayor del Ejército Nacional, Héctor B. Trujillo y al presidente del Ayuntamiento, Virgilio Álvarez Pina y cuando estos reciprocaron la visita “las baterías” del buque blindado les rindieron honores de ordenanza. Trujillo también visitó el acorazado al concluir las celebraciones.

El domingo de la inauguración un escuadrón integrado por 40 potentes aviones estadounidenses presentó antes de aterrizar un vuelo en formación sobre la ciudad, que duró 20 minutos.

Además de las maniobras aéreas y de los desfiles militares tuvieron lugar espléndidas recepciones en la legación de Estados Unidos donde los invitados fueron atendidos por R. Henry Norweb, Enviado Extraordinario y Plenipotenciario, y su esposa Emery May, y en los salones del Palacio Nacional “regiamente adornados con bellas flores naturales, trofeos de banderas dominicanas y norteamericanas enlazadas”, donde prevalecieron las “rosas, bellas mujeres y música gratísima”, como galardón para el brigadier general William P. Ushur y el coronel Roy S. Gieger, del U. S. Marine Corps.

Un gran número de capitaleños estuvo presente en la apertura de esta avenida donde Álvarez Pina relató que “un día, el Cuerpo de Marina de los Estados Unidos, fiel a sus gloriosas tradiciones de valor y humanidad, hizo la ofrenda de sus auxilios y su consuelo a nuestra acongojada ciudad, destruida por la violencia del furioso vendaval”.

Agregó que “el tres de septiembre de 1930 los aviones del Cuerpo de Marina de los Estados Unidos plegaron sus alas para traernos el necesitado socorro de los primeros auxilios”. La inauguración se efectuó el 12 de febrero de 1939.

Servicio humanitario. Tan pronto el U. S. Marine Corps se enteró del desastre, el coronel R. M. Cutts, comandante de la brigada de dicho cuerpo en Puerto Príncipe, envió a la capital dominicana su escuadrón aéreo bajo el mando del “mayor Davis” con médicos, alimentos y medicinas.

Además, el mayor Comandante del Cuerpo con sede en Washington, despachó con su aeroplano al coronel Roy S. Gieger para prestar ayuda adicional. Gieger estuvo como un símbolo en la inauguración de la avenida. El valiente aviador voló “entre lluvias y tormentas. Mientras pilotos menos curtidos que él permanecían en tierra, él cumplió su misión con coraje y habilidad plausibles”.

En sus palabras de agradecimiento el general William P. Ushur expresó: “Con corazón lleno de entendimiento nuestro comandante lo ha enviado para que participe en esta ceremonia”.

Cuando “las violentas fuerzas de la naturaleza castigaron salvajemente la ciudad, todos los servicios públicos y privados se paralizaron”, recordó Ushur y “nuestros corazones y nuestras almas respondieron inmediatamente a vuestras desgracias…”.

Manifestó que el Cuerpo de Marina es la más antigua organización de Estados Unidos y tiene “altos ideales y orgullos de tradición y servicio”. Añadió que “el uniforme no apaga la llama del humanitarismo”.

En 1939 se nombró una avenida “U.S. Marine Corps” en agradecimiento a ese apoyo, como se denominaron “Danae” y “Crucero Ahrens” sendas calles en gratitud por ayudas ofrecidas en situaciones catastróficas.

Los norteamericanos han invadido la República en dos ocasiones lamentables y existe un justificado rechazo por las intromisiones. En 1930, sin embargo, no vinieron a ultrajar la soberanía. En una foto antigua de la vía alguien escribió en fecha reciente: “Avenida U. S. Corp” (sic) bautizada así para honrar a los marinos que vinieron a mancillar el nombre de los padres de la patria…”.

Los datos para este reportaje fueron tomados de los periódicos La Opinión y Listín Diario, de la Revista Militar, de 1939, y del libro sobre Santo Domingo de Luis E. Alemar, de 1943.

 

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