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Iglesia del Imperial Convento de la Orden de Predicadores

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La fachada principal del templo es una síntesis de finales del siglo XVI y el XVIII.

La fachada principal del templo es una síntesis de finales del siglo XVI y el XVIII.

DIARIO LIBRE / 30 DE OCTUBRE DE 2014 / POR MARÍA CRISTINA DE CARÍAS Y CÉSAR IVÁN FERIS IGLESIAS

Con esta entrega concluye la serie sobre la iglesia viva más antigua del continente americano.

Hace quinientos años en 1510, llegaron los primeros frailes de la orden de predicadores o dominicos a esta ciudad. Poco después se
iniciaron los trabajos del convento y la iglesia, en solares donados por vecinos de la villa.

En esta iglesia tuvo lugar uno de los más sonados casos ocurridos en el período colonial, cuando un domingo de adviento, ante el virrey Don Diego Colón, hijo del Almirante Don Cristóbal y su esposa Doña María de Toledo, sobrina del rey Don Fernando, y los demás dignatarios del primer virreinato, el dominico fray Antón de Montesinos, pronunció un sermón condenatorio de las prácticas abusivas e inhumanas en que incurrían los colonos, en contra de los infelices aborígenes a quiénes consideraban seres sin alma. Este sermón es considerado el precursor del llamado: Derecho de Gentes.

La iglesia, tiene planta de cruz latina, con capillas situadas en los espacios entre los contrafuertes. Posee un coro alto para los canónigos. La bóveda de este coro es una de las grandes soluciones estructurales de la arquitectura colonial americana. Al igual que la cubierta de la sacristía, el presbiterio y el crucero, se realizaron en el estilo gótico-isabelino.

La cubierta de la nave central, destruida durante un terremoto, fue reedificada en forma de cañón corrido, sustentado por grandes arcos de piedra que se apoyan sobre los contrafuertes laterales del templo.

La tercera capilla del tramo sur de la nave, se dedicó a la cofradía del Rosario, la más poderosa de la nueva villa de Santo Domingo por su vinculación a la marinería, a partir del triunfo cristiano sobre los turcos, en la batalla de Lepanto. Reedificada en los últimos años del siglo XVII, se realizó totalmente en piedra, creando para su portada, un enorme retablo en ese mismo material que presenta estilísticamente la transición entre el plateresco español y el barroco; también se realizó un retablo de madera.

Su bóveda es una de las más notables del arte colonial americano. Dividida por un par de telamones clásicos, presenta sobre el espacio de los fieles, una representación del zodíaco: los doce signos zodiacales expresan las doce tribus de Israel y los profetas del Antiguo Testamento, así como a los doce apóstoles. El sol es el motivo central de la bóveda, expresión de Nuestro Señor Jesucristo. Perfecto maridaje entre la antigua ciencia de la astrología y la religión.

La cubierta de la nave central fue reedificada en forma de cañón corrido, sustentado por grandes arcos de piedra.

La cubierta de la nave central fue reedificada en forma de cañón corrido, sustentado por grandes arcos de piedra.

La bóveda se convierte en una enorme concha venera que termina en forma de ábside, sobre el retablo dedicado a Nuestra Señora de la Victoria o del Rosario. En la parte central, la hornacina que contiene la imagen, repite el motivo de la concha en el coronamiento.

En ocasión de la celebración de su quinto centenario, la iglesia fue sometida a trabajos de restauración, tanto en su planta física como en los retablos, cuadros y tallas religiosas. El retablo que preside el presbiterio de la nave, dedicado a Santo Domingo de Guzmán, corresponde al período de transición entre el barroco y el manierismo. Aparecen simultáneamente esculturas en la parte central y medallones con pinturas en los laterales. Lo más notable es el coronamiento que presenta el escudo imperial de Carlos V, en donde resaltan el toison de oro y el águila bicéfala, con la corona imperial que protege a la iglesia y el convento por orden del emperador. Ha sido restaurado con pan de oro y policromado en diversas partes.

El retablo plateresco del testero sur, realizado en piedra coralina, dedicado a la Crucifixión con María Dolorosa, fue completado mediante aplicación de paneles de madera al fondo y en la base del altar. En esta ocasión se sometieron a un tratamiento de policromía. La talla de esta crucifixión proviene de la escuela andaluza española del siglo XVll. Procede probablemente del taller de Martínez Montañés.

En la pared este se encuentra un retablo barroco dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, el cual fue intervenido con paneles de madera para completar la mesa del altar. En esta ocasión, se procedió a policromarlos.

El retablo barroco está dedicado a la Virgen María y a Santa Ana.

El retablo barroco está dedicado a la Virgen María y a Santa Ana.

En el testero norte se encuentra un conjunto notable por las épocas estilísticas diferentes que sin embargo producen una unidad de conjunto. Sobre dos magníficas pilastras ornamentadas, remanentes de un retablo plateresco en piedra; se colocaron múltiples placas de yesería con elementos ornamentales de motivos vegetales. Estas placas formaban un arrabá desaparecido en el tiempo y que fue completado. Este conjunto se integra a un retablo barroco dedicado a la Virgen María y a Santa Ana.

El púlpito barroco, uno de los más bellos del periodo colonial, fue restaurado, así como las tallas y pinturas de las demás capillas de la iglesia.

La fachada principal del templo es una síntesis de finales del siglo XVI y el XVIII, cuando se produjo una significativa intervención, para corregir los daños producidos por el terremoto de finales del siglo XVII.

De la fachada original se conserva el rosetón que la corona, en donde se observa la riqueza de la tracería lapidaria gótica, así como el gran arco ojival que sostiene las enormes puertas de acceso. Dos pequeñas hornacinas contienen las estatuas de Santo Domingo de Guzmán y de Santo Tomás de Aquino. El resto de la composición contiene trazos de azulejos del siglo XVI. Un notable esgrafiado del siglo XVIII, define la portada de este conjunto monumental, uno de los centros religiosos más importantes del periodo colonial. El convento anexo ha sido restaurado en su totalidad.

La talla de la crucifixión es de la escuela andaluza del siglo XVll.

La talla de la crucifixión es de la escuela andaluza del siglo XVll.

Recordemos además que en este lugar fue fundada en 1538, la primera universidad del nuevo mundo.

Completa la fisonomía arquitectónica del templo, la enorme espadaña de la fachada norte, definiendo la entrada lateral. Entre los grandes pilares se erigió un balcón que mira hacia el parque Duarte, lugar en donde se celebraban las corridas de toros, durante el periodo colonial.

 

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