Tel: 829-256-9034 | Mail: info@culturadominicana.com.do

El maestro Rafael Solano y yo

0
El maestro Rafael Solano, autor de “Por Amor”.

El maestro Rafael Solano, autor de “Por Amor”.

DIARIO LIBRE / 14 DE MAYO DE 2015 / POR ELLIS PÉREZ

En 1968, cuando se celebró el Primer Festival de la Canción Dominicana, al terminar la presentación de todas las canciones participantes, no había ninguna duda de que “Por Amor” era la gran ganadora. Por Ellis Pérez

Yo acostumbraba a escuchar por La Voz Dominicana, el programa de radio “Buscando Estrellas”, cada domingo a media mañana. Me llamaba mucho la atención que a los aficionados que participaban y lograban que no le tocaran la campana al término de su presentación les entregaban una gran funda conteniendo muchos productos de comer y de uso personal que a mí me parecían muy atractivos, entre los que estaban: talco Billón, pan de Quico, chocolate Trópico, Sudorina, entre otros. Como yo acostumbraba a cantar en el baño en mi casa, consideré que aunque no ganara los primeros premios yo cantaba lo suficientemente bien para que no me tocaran la campana y así recibir esa gran funda con todos esos artículos.

Ni corto ni perezoso, fui y me inscribí para participar el domingo siguiente. Al llegar mi turno para revisar la canción que cantaría, el pianista, que era Rafael Solano, me preguntó: “qué vas a cantar” y le dije: “Don’t let the stars get in your eyes”, la que canta Perry Como. Él, sorprendido, me dijo: “¡Ah! vas a cantar en inglés”, y le contesté afirmativamente. El maestro me dijo: “No me la sé, tararéamela”. Así lo hice, y entonces me preguntó: “¿En qué tono?”, contestándole, “eso sabrá usted”. Y así procedimos a hacer el ensayo. Al llegar mi turno ya de cantarla frente al público, me armé de mi mayor valor y procedí. No me tocaron la campana, y me entregaron la famosa funda que yo tanto anhelaba. Al finalizar Solano me dijo: “Muy bien, te felicito”. Esa fue la chispa inicial de una relación de amistad que ha perdurado y crecido en el tiempo y que siento que hoy se mantiene en su cúspide de parte y parte, después de 62 años.

Alrededor de tres años más tarde, al inicio de 1956, el señor Donald Bryan, director de Música y Espectáculos para los tres hoteles: El Embajador, Jaragua y Paz, y para quien yo trabajaba como asistente desde hacía unos pocos meses, me dio instrucciones de buscar un director de orquesta que armara el grupo musical que requería el Embassy Club, que era la combinación de Café- Bar restaurante, que en Estados Unidos se conoce como Supper Club, donde generalmente se cena, se baila y se disfruta de un Show.

Hice contacto con Rafael Solano, quien seguía haciendo carrera ascendente desde el momento en que lo conocí, quien luego fue contratado para integrar ese grupo. El grupo de Solano alternaba con el violinista húngaro conocido como Sasha, acompañado al piano por Tibor Vati.

Al abrir el Embassy Club, me convertí en presentador o maestro de ceremonias, y presentaba el show cada noche, por lo que compartía cotidianamente con el ya maestro Solano. Ahí se solidificó nuestra amistad.

En el verano del 1957, ambos estábamos fuera del Embassy como resultado de la llegada de un nuevo Gerente General llamado John Watson, quien dijo que había que cambiar todo el espectáculo de variedades. Luego, un día Solano me llamó para pedirme que fuera a la pensión, donde él y otros miembros de su grupo musical estaban viviendo en esa época, con el propósito de llamar por teléfono a nuestro común amigo Robert Souers a Jamaica, donde él acababa de inaugurar un nuevo hotel en Montego Bay. El señor Souers había sido el primer Gerente General que tuvo El Embajador, y había dicho que donde quiera que él estuviera siempre habría una oportunidad de trabajo para Solano y su grupo.

Hicimos contacto con él, y Solano fue contratado con su grupo, y se fueron a Jamaica. La noche de año viejo de ese 1957, yo la pasé junto con Solano y el grupo en Montego Bay, y los detalles sobre la misma están en mi artículo anterior sobre Alfred Hitchcock, publicado en este mismo Diario Libre.

En 1968, se celebra el Primer Festival de la Canción Dominicana, y se me pidió que fuera parte del Jurado de selección de las canciones ganadoras. Recuerdo que cuando Niní Cáffaro cantó “Por Amor“, de Rafael Solano, uno de los miembros del Jurado exclamó: “Señores, esta es un monstruo, ésa es”.

Al terminar la presentación de todas las canciones participantes, no había ninguna duda de que “Por Amor” era la gran ganadora.

He compartido con mi amigo Rafael Solano en muchas otras ocasiones, tanto aquí como en exterior, que han contribuido a mantener una relación de amistad que fácilmente cruza la frontera y se convierte en fraternidad.

¡Fuerte abrazo, Fello!

Share.

About Author

Leave A Reply