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La juramentación de Caamaño

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El coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, después de su juramentación como Presidente de la República.

El coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, después de su juramentación como Presidente de la República.

EL NACIONAL / 3 DE MAYO DE 2014 / POR ANDRÉS FORTUNATO VICTORIÁ

Hoy, cuando el reloj marque las 11:00 de la mañana, se habrá cumplido el 49 aniversario de la juramentación del coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó como presidente de la República, en el marco del conflicto bélico del 24 de abril de 1965 y bajo la ocupación militar de Estados Unidos.

En el acto participaron 17 de los 27 senadores y 41 de los 74 diputados, quienes votaron a favor de Caamaño ante la imposibilidad material de que el profesor Juan Bosch retornara a la Presidencia. En ese momento, el pueblo estaba en las calles junto a militares reclamando el retorno a la constitucionalidad.

La ascensión al poder del coronel Caamaño en el marco de un escenario bélico que en diez día había causado el apresamiento de la plana mayor del Ejército Nacional, el derrocamiento de un gobierno de facto, la derrota de las tropas de los golpistas y la invasión al país de tropas pertenecientes a la nación más poderosa del mundo.

Esto constituía un desafío institucional sine precedentes en la historia de la democracia dominicana y, posiblemente en pocos países del mundo, para que se respeten, tanto la voluntad popular del pueblo, sus libertades, como su soberanía nacional.

Su excepcional mandato presidencial que concluyó el 3 de septiembre de 1965, con la ascensión al poder provisional del doctor Héctor García Godoy, fue la respuesta que el pueblo quiso darle, a los que en la fatídica madrugada del 25 de septiembre de 1963, le dio un golpe de Estado al entonces Presidente de la República, Profesor Juan Bosch.

Después de que éste fuera electo, por abrumadora mayoría, el día 20 de diciembre de 1962, derrotando, sorpresivamente, al doctor Viriato Fiallo, quien era el candidato preferido por los sectores de poder económico que aspiraban heredar los grandes recursos que el Estado dominicano le había confiscado al ajusticiado tirano Rafael Leonidas Trujillo Molina, quien había gobernado al país, como si fuera su feudo, durante treinta y un año largos años.

Cuando se produjo ese golpe de Estado, se creyó que el país retrocedería a la inestabilidad política de los 72 años que transcurrieron entre el 1844, fecha de nuestra Independencia Nacional y la primera invasión norteamericana de 1916, donde los gobiernos eran derrocados, a poco tiempo de ser electo, por generales al servicio de los políticos inescrupulosos.
En verdad, muchos creyeron que volveríamos a ese pasado de incertidumbre horror. Hasta se creyó que volveríamos a las tiranías de Ulises Eureaux (Lilís) y Trujillo.

Pero no fue así. Para suerte de todos, la puerta de la democracia se abrió, para la República Dominicana, al medio día del 24 de abril de 1965 cuando un grupo de valientes sargentos dirigido por el legendario Lantigua Bravo, quien estaba bajo el mando del capitán Mario Peña Taveras, después que fueran detenidos un grupo de oficiales comprometidos con la democracia, entre los cuales hay uno que aún vive, José Aníbal Noboa Garnes, hizo preso al Estado Mayor del Ejército Nacional, incluyendo al general Marco Rivera Cuesta, quien era su jefe.

Ese levantamiento militar, donde también estuvo la presencia del coronel Hernando Ramírez, fue la culminación de un largo proceso de incubación para reponer al gobierno del profesor Juan Bosch y retornar a la constitucionalidad, iniciado cuando el coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez conformó, junto a un grupo de oficiales instructores de la Academia Militar Batalla de Las Carreras que él dirigía, el núcleo más destacado de militares que se habían comprometido con impulsar, de manera definitiva, el proceso democrático del País.

Se recuerda, que una vez desvelado ese grupo de militares democrático, se envió al coronel Fernández Domínguez, a un exilio involuntario. Este dejó como su líder sustituto, al coronel Miguel Ángel Hernando Ramírez. A los otros oficiales se les canceló, pese a sus grandes méritos como oficiales académicos.

Entre estos oficiales cancelados que el pueblo no debe olvidar, podemos nombrar al mayor Roberto Antonio Cabrera Luna, Subdirector de la Academia Militar Batalla de las Carreras; capitán Héctor Lachapelle Díaz; capitán Rafael A. Quiroz Pérez.
Los primeros teniente Berto Gabriel Genao Frías; Lorenzo Sención Silverio; José René Jiménez Germán; Gerardo Brito Brito; Freddy Antonio Piantini Colón; Marino Antonio Almanzar García y Antonio Ernesto González y González. Y otro del E.N., capitán Fernando Rafael Cabral Ortega.

Cuatro días duró la guerra civil que degeneró el levantamiento del Campamento 16 de agosto.  Pero, a partir del 28 de abril, esta guerra civil se convirtió en guerra Patria, ya que, al verse derrotadas las tropas de San Isidro la tarde del 27 de abril, estos solicitaron la intervención de los norteamericanos, quienes enviaron unos 42 mil marines.

redaccion@elnacional.com.do

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