Tel: 829-256-9034 | Mail: info@culturadominicana.com.do

El “Diario de la Guerra de Abril de 1965” de Tad Szulc

0

El_Diario_de_la_Guerra_de_Abril_de_1965_de_Tad_SzulcDIARIO LIBRE / 29 DE MARZO DE 2014 / POR ADRIANO MIGUEL TEJADA

Agradezco la oportunidad presentar la obra del periodista de The New York Times, Tad Szulc, sobre la guerra civil de 1965.

Szulc, un destacado corresponsal internacional, fue enviado por el diario neoyorkino a cubrir las incidencias de la guerra civil de 1965. Llegó a la capital dominicana el jueves 29 de abril y dejó el teatro de operaciones el miércoles 26 de mayo. Es decir, Szulc fue testigo durante casi un mes de las vicisitudes, las negociaciones, las carencias y los peligros de una ciudad dividida por la guerra, y del doble juego político de los Estados Unidos en la crisis dominicana.

Tadeus Witold Szulc, nació el 25 de julio de 1926, en Varsovia, Polonia, hijo de Seweryn y Janina Szulc. Asistió a la escuela en Suiza y en 1940 emigró hacia Brasil para unirse a su familia que había dejado Polonia a mediados de 1930.

En Brasil, asistió a la Universidad Federal de Río de Janeiro, pero en 1945 dejó los estudios para trabajar como reportero para la Associated Press en la entonces capital brasileña. En 1949 se mudó a Nueva York y en 1954 juró como ciudadano estadounidense.

De 1953 a 1972, Szulc fue corresponsal en Washington y corresponsal extranjero para el The New York Times. Cubrió la revuelta contra Juan Domingo Perón en Argentina, en 1955 y luego el derrocamiento de Marcos Pérez Jiménez en Venezuela, en 1958. Estuvo en la capital dominicana a finales de la década del 1950. Sin embargo, la información que le dio fama mundial fueron sus reportajes sobre la “inminente” invasión de Bahía de Cochinos, Cuba, financiada y organizada por la CIA, publicados días antes de la invasión. A partir de entonces, la CIA lo consideraba una persona peligrosa por sus ideas liberales.

En su vida como autor publicó 27 libros. Su biografía del Papa Juan Pablo II y su “retrato crítico” de Fidel Castro, son dos de sus obras más conocidas.

Falleció el 21 de mayo del 2001, a los 74 años de edad.

La experiencia dominicana de Szulc no se limitaba a la guerra de Abril. En 1959, fue protagonista de uno de esos incidentes extraños que ocurrían en la dictadura de Trujillo.

Szulc vino al país a invitación del gobierno dominicano en una rara apertura del régimen, interesado en mostrar al mundo el fracaso de las invasiones de junio de año. Ramón Marrero Aristy fue quien convenció a Trujillo de la conveniencia del paso.

El artículo del Times escrito por Szulc y que retrataba el tétrico ambiente de Santo Domingo, una ciudad sin vida, vigilada por los “cepillos” del Servicio de Inteligencia Militar y gobernada por un régimen corrupto, enojó a Trujillo.

A pesar del peligro que corría por sus revelaciones, Szulc volvió a la capital dominicana, solo para enterarse del “accidente” en que murió Marrero Aristy, y para ser notificado de una demanda en difamación por sus artículos. Szulc pudo salir del país gracias a la intervención del Cónsul de los Estados Unidos.

A su llegada a Miami escribió otro artículo sobre la muerte de Marrero y pocos días después un tribunal dominicano condenó al periodista a dos meses de prisión en ausencia.

Szulc no pudo regresar al país hasta después de la desaparición del régimen de Trujillo pero eso no le impidió seguir informando sobre la situación dominicana. Su “corresponsal” principal en Santo Domingo lo era Rafael Herrera, de quien Szulc había dicho al embajador Joseph Farland, “Rafael Herrera puede que haya vendido su pluma a Trujillo, pero se ha reservado ciertos sentimientos para sí mismo”.

La redacción de diarios por parte de los protagonistas de acciones militares es un hecho común. Generales y almirantes solían guardar en la forma de diarios y bitácoras las peripecias de sus aventuras guerreras.

Muchos de estos diarios han llegado hasta nosotros desde la antigüedad hasta nuestros días. El “diario de la conquista de las Galias”, de Julio César es un excelente ejemplo.

Uno de los filósofos capitales del siglo pasado, Ernst Jünger, dejó plasmado en su diario de 1914 a 1918, su paso por la primera gran conflagración mundial y en los actuales momentos, la Gran Bretaña está poniendo en formato digital los diarios escritos por soldados y capitanes ingleses durante la Primera Guerra Mundial. Millones de páginas que recogen las amarguras, los dolores, las alegrías y los miedos de soldados de infantería y generales están siendo digitalizados.

Más raros son los diarios de civiles que sufren las penurias de la guerra sin ser actores de las grandes conflagraciones. El más conocido es el “diario de Ana Frank”, la joven judía que se esconde para escapar a los excesos nazis durante la Segunda Guerra Mundial.

De la guerra civil dominicana debemos poner de resalto el magnífico relato “En la revolución constitucionalista” de don Emilio y Silveria Rodríguez Demorizi, el diario de estos dos prestantes dominicanos que permanecieron viviendo en la zona constitucionalista durante toda la guerra civil.

El “Diario de la Guerra de Abril de 1965”, más que un recuento de los combates o de las acciones heroicas o brutales de la confrontación de 1965, es más bien el diario de un observador de los procesos que se sucedieron en la lucha y de un juez de la política de los Estados Unidos en la guerra.

Como ha expresado el prologuista de la edición dominicana, Bernardo Vega Boyre, “el diario dominicano de Szulc resulta una lectura indispensable para la comprensión de los acontecimientos ocurridos durante la Guerra de Abril, más si se recuerda que en aquel momento los principales periódicos y revistas dominicanas no circulaban. El diario permite establecer una concatenación cronológica de los hechos y conocer las negociaciones de los Estados Unidos con los diferentes actores involucrados.”

La obra apareció primero en inglés bajo el título “Dominican Diary”, a finales de 1965, siendo la primera obra publicada sobre la revolución de abril. La primera edición española fue publicada en Madrid en 1966, bajo el título “Revolución en Santo Domingo”. La edición dominicana sigue la traducción hecha para la edición española.

Desde que venía hacia Santo Domingo desde Puerto Rico en el buque de guerra Wood County con los primeros soldados estadounidenses que desembarcarían “para salvar vidas”, Szulc intuía qué partido iban a tomar las tropas y el propósito final de la intervención.

El comodoro que les dio informaciones sobre la situación, ya en el portaaviones Boxer, fue muy claro: “…manifestó que, además de proteger la evacuación, los infantes de Marina probablemente se quedarían en tierra todo el tiempo necesario para que ‘esto siga siendo un gobierno no comunista’. Estarían en la República Dominicana, dijo, hasta que ‘su presencia haya producido el efecto deseado'”.

Esta actitud fue la consecuencia de los informes enviados por la legación estadounidense que fue sorprendida por los acontecimientos. Prácticamente todo el personal de la embajada estaba fuera del país y el encargado de las primeras evaluaciones de la situación apenas tenía cinco meses y medio en la República.

Como bien explica Szulc, “parece que la mayoría de la información recibida por Connet, (se refiere a Bill Connet, Encargado de Negocios de la embajada) la cual sirvió de base para sus mensajes a Washington, llegó por vía telefónica procedente de amigos y conocidos (a menudo personas identificadas con el gobierno depuesto), de emisiones radiofónicas rebeldes y de informadores pagados por la CIA”.

Pero además, “el embajador Bennett estaba convencido desde hacía mucho tiempo de que la influencia de Bosch sería perniciosa para la República Dominicana y… los miembros de la embajada compartían esa opinión…”

Es por ello, que muchos estadounidenses y dominicanos pensaban que los Estados Unidos “jugaron prematuramente todo a una carta -en este caso la carta del general Wessin- antes de que la situación pudiera aclararse y de que fuese posible adoptar un mejor plan estratégico…”

El Diario es rico en detalles de las negociaciones llevadas a cabo para buscar una solución política al conflicto y los cambios de actitud de Washington. Por momentos, los liberales parecían ganar la partida, pero los halcones terminaron imponiendo las medidas de fuerza y la solución política. De ahí el fracaso de la “fórmula Guzmán” y el apoyo a la “Operación Limpieza” de las tropas de Imbert.

El Diario aporta informaciones esenciales para conocer el desarrollo de los acontecimientos de parte de un testigo de excepción. Por supuesto, dentro de los límites de un reportero que recibe informaciones de todo tipo, incluyendo las destinadas a crear una falsa imagen de los hechos. Hay que destacar la entereza periodística de Szulc que nunca se dejó engañar por los intentos de los responsables estadounidenses de información de torcer la verdad. En ese sentido, gracias a los reportajes del equipo del Times destacado en Santo Domingo con Szulc a la cabeza, la opinión pública estadounidense pudo formarse una imagen lo más cercana a la verdad posible de lo que estaba ocurriendo en las narices de la gran nación del Norte.

Del Diario de Szulc se pueden extraer los siguientes hechos como confirmados en el teatro de operaciones militar y diplomático:

  1. Desde sus inicios, “la revolución no tenía un claro contenido ideológico ni una forma… pero los funcionarios de la embajada de los Estados Unidos que contemplaban la televisión rebelde comenzaron a adquirir la desagradable impresión de que el tono de las emisiones iba recordando… el ambiente en La Habana en los primeros días después de la conquista del poder por Fidel Castro.
  1. Desde el primer momento, “la embajada de los Estados Unidos se había puesto claramente de parte del general Wessin. Sus agregados militares estaban en San Isidro… enviando a la embajada partes de guerra y solicitudes de ayuda”.
  1. La Marina de Guerra se pasó al lado de las fuerzas del general Wessin luego de los esfuerzos en ese sentido de los agregados navales de la embajada.
  1. El 27 de abril las fuerzas revolucionarias estaban derrotadas. Muchos jefes militares y civiles se habían asilado en embajadas y en el vacío de poder existente es que surge la figura de Caamaño. Szulc no tiene respuesta sobre cómo se consiguió revivir el espíritu de lucha la noche del 27, que “es uno de los misterios de la revolución que han quedado sin resolver”, aunque él avanza que en ese momento los elementos de izquierda formados en las artes militares pudieron tener un papel decisivo.
  1. Aunque Estados Unidos no reconoció formalmente la Junta presidida por Pedro Bartolomé Benoit, todas sus actuaciones señalaban que consideraba a la Junta como el gobierno real. Luego, el papel de los EE.UU. fue decisivo en la conformación y apoyo al “Gobierno de Reconstrucción Nacional, presidido por Antonio Imbert Barreras.
  1. Es obvio que la intervención estadounidense impidió el triunfo de las fuerzas constitucionalistas y que el propósito del desembarco fue político y no una operación humanitaria.
  1. De la narración de Szulc resulta que el papel de la Organización de Estados Americanos (OEA), de su secretario general, el señor José A. Mora y de los diferentes negociadores enviados por la organización, fue más luminoso que lo que siempre se ha admitido. Por supuesto, su papel en la legalización de la intervención militar estadounidense contra todos los principios de la organización, es un baldón que llevará por siempre la OEA.
  1. Szulc resalta el negativo papel jugado por el ex embajador estadounidense en el país, John Bartlow Martin, cuyo informe en la primera semana de los enfrentamientos, “fue el elemento decisivo que convenció a la Administración” de que el movimiento constitucionalista estaba dominado por los comunistas.
  1. Aunque siempre ha sido negado, Szulc examinó telegramas de la embajada y Washington en los que se sugiere la posibilidad de acciones militares de los Estados Unidos contra los constitucionalistas si las fuerzas de Wessin se hubiesen derrumbado por completo.
  1. Szulc confirma que el coronel Fernández Domínguez cayó por fuego estadounidense en el asalto al Palacio Nacional, acción descabellada aunque simbólica. El coronel Fernández Domínguez apenas había llegado tres días antes de Puerto Rico en la búsqueda del arreglo que se conoció como fórmula Guzmán y que no cuajó por las influencias de los halcones de Washington.
  1. En la ofensiva de las tropas del general Imbert en la zona norte de la capital fue evidente el apoyo logístico y de comunicaciones de las fuerzas estadounidenses. Los reporteros del Times pudieron comprobar las patrullas de coordinación de fuego, la entrega de raciones de alimentos y el apoyo moral que todo esto representaba para las tropas de la Junta.

La lectura de este Diario es fascinante. Las nuevas generaciones aprenderán las complejidades del proceso que se vivió en esos meses en la capital dominicana y los que vivimos la época volveremos a recordar de forma vívida y excitante episodios que en su momento parecieron extraordinarios y que hoy, casi a 50 años de distancia, adquieren otra perspectiva.

Para los estudiantes de comunicación social, los reportajes de Szulc constituyen una referencia de lo mejor de la escuela estadounidense de periodismo. Escrito en lenguaje llano, siempre tratando de comprobar las fuentes, sin arredrarse ante las presiones políticas y con un esfuerzo sistemático por poner los hechos en una perspectiva realista, el Diario es una referencia esencial para analizar el buen periodismo.

El Diario de Szulc sirve para demostrar nueva vez, la importancia de la prensa libre en una sociedad democrática. Por más intentos que realizó el gobierno de los Estados Unidos por presentar una realidad distinta a lo que estaba ocurriendo en la capital dominicana, los reporteros de la prensa libre estadounidense ofrecieron al mundo el diagnóstico exacto, el retrato fiel de lo que ocurría. La prensa libre despojó a la realidad del velo de mentiras con que pretendieron cubrirla. Dentro de todas las pérdidas y destrozos de la guerra, que fueron inmensos, la prensa libre evitó un daño mayor, quizás un holocausto en la Ciudad Primada de América. Eso, no hay con qué pagarlo.

La Academia Dominicana de la Historia, al entregar al público lector dominicano este Diario de la Guerra de Abril de 1965 presta un servicio inestimable a la comprensión de este episodio del devenir nacional tan importante para comprender el presente y futuro dominicanos.

 

Share.

About Author

Leave A Reply