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El libro de Eduardo Tejera sobre el gobierno de Horacio Vásquez (1 de 2)

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Horacio Vásquez.

Horacio Vásquez.

HOY / 25 DE OCTUBRE DE 2014 / POR EDUARDO GARCÍA MICHEL

Con la publicación del libro El gobierno de Horacio Vásquez, 1924-1930, Eduardo Tejera hace una magnífica contribución para entender el liderazgo y la obra de uno de los líderes de mayor proyección que ha tenido el país.

Horacio Vásquez fue encarcelado por Ulises Heureaux (Lilís) y en 1893 tuvo que salir al exilio, donde se unió en Saint Thomas a los generales Luperón y De Moya, y luego participó en la revolución que tuvo lugar ese año en la frontera con Haití. Más tarde, fundó en Puerto Rico la Junta Revolucionaria de Jóvenes con el propósito de luchar contra el dictador.

Por tanto, la organización del movimiento 26 de Julio que dio lugar al ajusticiamiento de Lilís, liderado por Horacio Vásquez, y ejecutado directamente por su primo hermano Mon Cáceres Vásquez y Jacobo de Lara, obedeció a un proceso que se fue conformando en el tiempo.

Horacio Vásquez fue tres veces presidente de la República: brevemente en 1999; después por casi un año en 1903, y por seis años desde 1924 hasta su derrocamiento en febrero de 1930. Fue el líder cuyo carisma llenó el espectro político de los últimos años del siglo XIX y primeros treinta años del siglo XX.

El 19 de septiembre de 1899, siendo presidente provisional, dirigió una proclama al pueblo que muestra su talante democrático, en la que convocaba a elecciones:

“Yo no intento ni quiero satisfacer mis propias ambiciones, creando condiciones que perpetúen el despotismo haciéndolo más poderoso. Por el contrario, espero ver realizados mis deseos por medio de la práctica de métodos liberales y procedimientos honrados que han sido el ideal de toda mi vida. Por tanto, el gobierno que presido garantizará la libertad más absoluta y la honradez más estricta en las elecciones venideras.”

Sumner Welles comenta en su libro La Viña de Naboth que “por primera vez en la historia de la nación, un hombre que se había convertido en ídolo militar, y quien hubiera podido quedarse en la presidencia con la aprobación de muchos, anunciaba su resolución de ceder el puesto a otro candidato, por juzgar que así servía a los intereses de la nación.”

En 1903 Horacio encabezó un gobierno provisional. El programa que formuló hacía énfasis en la honradez, desarme, desarrollo agrícola y educación pública. Es decir, primero la ética, segundo la paz por medio del desarme, tercero la promoción agropecuaria y cuarto el fomento de la educación.

Al caer ese gobierno de Vásquez el país entró en un período de turbulencia con la excepción de los años en que el presidente Ramón Cáceres Vásquez gobernó con estabilidad y mano fuerte, impulsó la organización del Estado y del ejército, las obras públicas, y llevó al país a años de prosperidad entre 1905 hasta noviembre de 1911, momento desgraciado en que fue vílmente asesinado. Mon Cáceres Vásquez modificó la Constitución en 1908 y extendió el período de gobierno a 6 años, es decir hasta el 1914.

Es lamentable que entre los dos primos hermanos, Mon y Horacio, llegaran a surgir diferencias políticas que llevaron al último a abandonar el país en 1909. Hay una carta pública muy famosa en la que Horacio manifiesta a Mon su disgusto por algunas actuaciones del gobierno y de sus ministros y le pide que cambiara algunas de las políticas que venía ejecutando para hacerlas congruentes con el ideario del 26 de Julio.

Fue penoso que el grupo del 26 de Julio terminara dividido y que posteriormente se produjera el asesinato de Mon, muy a pesar de la actitud de Horacio en contra de cualquier acción que pudiera afectar a su primo hermano en el terreno político y ni qué hablar en el plano humano.

En el gobierno de Horacio Vásquez los ingresos presupuestarios ascendieron a US$5.6 millones en 1924 y a US$10.7 millones en 1925, y se incrementaron año tras año desde la perspectiva de flujo de caja, es decir, teniendo en cuenta también los ingresos por préstamos, hasta llegar a US$14.0 millones en 1929. O sea, que más que se duplicaron.

En cambio, las recaudaciones de aduanas se mantuvieron creciendo marginalmente por encima de US$5.0 millones entre 1925 y 1928, pero en 1929 descendieron ligeramente por debajo de US$5.0 millones. Estas variaciones magras explican el recurso al endeudamiento tan presente en gobiernos anteriores, en el del gobierno militar interventor y en el del propio Horacio. Recuérdese que no existía un régimen tributario bien establecido.

La aprobación en 1925 de la Ley 190, que creó impuestos selectivos al consumo a mercancías importadas, cobrados como impuestos internos, fue un acto encaminado al desarrollo de la industria nacional. En ese mismo año se pagó el préstamo por US$2.5 millones concertado por el gobierno militar en 1918, con lo que la deuda externa se situó en tan solo US$11.2 millones.

Con objeto de impulsar la transformación de la infraestructura económica, en 1926 se colocaron títulos soberanos por US$10.0 millones, divididos en dos desembolsos de US$5 millones cada uno.

Con esos recursos se ejecutaron obras de gran relevancia, como el acueducto de la ciudad de Santo Domingo, que pudo disponer así de agua limpia y potable; el dragado de los puertos de San Pedro de Macorís, Puerto Plata y Santo Domingo; la construcción de las carreteras de San Pedro de Macorís a Higüey, de San Francisco de Macorís a Rincón y a Pimentel, de Santiago a San José de las Matas y a Puerto Plata, de Moca a Salcedo y Jamao, de Rincón a Cotuí, de Jarabacoa a La Vega, y de Hato Mayor a Sabana de la Mar; también la construcción de los puentes de hierro sobre los ríos Higuamo, Yuna, Ozama y Nizao, y la realización de un plan de riego en la línea noroeste utilizando las aguas del Yaque del Norte.

En adición se construyó el hospital Padre Billini en Santo Domingo, se amplió el Hospital Nacional, se construyeron hospitales en San Francisco de Macorís, Moca y otras ciudades. Se llevaron a cabo campañas sanitarias para contrarrestar el paludismo y la buba. Se construyeron escuelas normales en San Francisco de Macorís, Moca, Monte Cristi y El Seibo.

En el área agropecuaria se fundaron asentamientos agrícolas como los de Baní, San Cristóbal y Dajabón, y se apoyó a los productores con caminos vecinales, promoción de cultivos tales como el arroz, plátanos, yuca, café, cacao. Además, se crearon institutos agrícolas, como el de Moca, donde se graduaron los primeros profesionales de esa área, y un banco agrícola.

Es decir, este fue un programa de alto calado de construcción de la infraestructura económica e institucional que el país necesitaba para emprender el desarrollo. Entre los años 1924 y la primera mitad de 1929 se vivió un período de prosperidad, estabilidad política y transformación de la estructura económica que hizo soñar que se había iniciado una etapa larga de desarrollo.

Simultáneamente se procedió a suscribir un tratado de delimitación de la frontera con Haití, hasta entonces difusa y cambiante. Se construyeron cientos de hitos o pirámides a lo largo de la línea fronteriza y se instalaron colonos en la frontera para ocupar las tierras ociosas y crear vida económica.

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