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Sobre Espaillat Cabral

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Sobre_Espaillat_CabralEL DÍA / 10 DE FEBRERO DE 2014 / POR ROBERTO MARCALLÉ ABREU

Si el doctor Arnaldo Espaillat Cabral hubiera conocido mi intención de escribir estas líneas, me hubiera solicitado con su proverbial gentileza que las dedicara a otros asuntos.

Hablamos del autor de “La tumba vacía” y “El secreto del monje”, las más apasionantes novelas históricas que se hayan escrito en la República Dominicana.

Imagino que si hay alguien que protege su tranquilidad, su silencio, lecturas y meditación, es este erudito que ya despunta una edad proverbial y que, por su aspecto, nos recuerda un patriarca desclavado de las Sagradas Escrituras.

Le conocí en una charla sobre el genio científico Stephen Hawking, la novela y la creación literaria que dicté en la Academia Dominicana de la Lengua.

Desentrañaba la idea de que el género literario podía servirse de la metodología de Hawking para, desde el armazón de la condición humana y la ciencia, aproximarse a la verdad. Y contribuir con la eterna búsqueda de respuestas a los grandes cuestionamientos de la existencia.

Al final, el doctor Espaillat Cabral me invitó a dialogar. Nunca olvidaré esa charla de seis o siete horas, primera de muchas en la que, desde sus vastos conocimientos y experiencias, hizo un recorrido por toda la historia nacional y del mundo, sus figuras relevantes, y las amargas desdichas que nos han infligido desde siempre. Me sentí expectante al oír sus digresiones sobre el Libro Sagrado como ejemplo crucial de la universal conducta del hombre.

Leer posteriormente su obra “La tumba vacía”, que es la narración de la gesta de La Restauración, fue, para mí, un genuino descubrimiento. Se trata de un texto magistral, con personajes intensos, una trama sobrecogedora, escenas imposibles de desterrar de la memoria y un estilo de una pulcritud y una elegancia excepcionales.

En algún momento recordé la soberbia grandeza de “Sobre héroes y tumbas” de Ernesto Sábato. Tras el reconocimiento de sus casi ochocientas páginas, me sentí abrumado.

El milagro de nuestra existencia. Hombres y mujeres que elaboraron con sangre y sacrificio ese extenso mosaico que es lo que ahora somos, lo que hemos sido, lo que puede esperarse de nosotros.

Luego, conocí a su esposa, Miriam, una dama de gran encanto personal y a sus hijas e hijos. Encontré, sin esperarlo, una familia de enraizadas tradiciones, profundamente religiosa, con el amor y el desapego como norte, todos ellos personas dueñas de un conocimiento vasto y trascendente de la vida.

Ahora que su compañera acaba de morir, para pesar y tristeza de muchos, la imagen del doctor Espaillat Cabral ocupa mi pensamiento. Su verdad, su dedicación sin reservas al conocimiento, su generosidad ilimitada.

Es una persona cuya amistad agradezco y que me enorgullece. Reitero que dudo que hubiera aprobado que yo tocara estos temas. Obedecí a un imperativo de reconocimiento personal del que, sencillamente, Eléctricas no me arrepiento.

rmarcalle[@]gmail.com

 

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