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Dr. José de Jesús Jiménez Almonte

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El doctor José de Jesús Jiménez Almonte era oriundo de Santiago. (Fuente Externa) EL CARIBE / 29 DE JUNIO DE 2013 / POR HERBERT STERN

 

Médico cabal, botánico, jugador de ajedrez, siempre en busca de aprender nuevas cosas. Le recuerdo aprendiendo alemán con mi abuela en Santiago. Nació en Guazumal en 1905. Caminaba varios kilómetros cada día para poder ir a la escuela. Con su gran voluntad y superando numerosos obstáculos estudió en la escuela normal de Santiago y se inscribió en la Universidad de Santo Domingo en 1926, recibiendo su título de licenciado de Medicina en 1931.

Siguió siempre estudiando y obtuvo el grado de doctor en Medicina en la Universidad de Santo Domingo en 1950. Su tesis sobre la “Poliencefalitis superior crónica progresiva” le valió el grado de sobresaliente. Laboró en el hospital San Rafael junto al doctor Arturo Grullón. Luego pasó a trabajar en el hospital José María Cabral y Báez, en donde fue jefe de Clínica Médica a partir de 1962.

Fue fundador de la Asociación Médica de Santiago en 1941 de la que fue presidente en 1944. Su carrera profesional fue muy intensa y extensa, profesor de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, de la Utesa y profesor honorífico de la UNPHU. En 1941 fue el primer director de la policlínica de la caja dominicana de Seguro Social en Santiago.

Inauguró en 1948 la sala de Cardiología del hospital Cabral y Báez. Entregado a su profesión y a sus pacientes, recibió numerosos reconocimientos de clubes Rotario, de grupos estudiantiles, de “Maestro del Pueblo” por Utesa, de Maestro de la Medicina Dominicana por la Asociación Médica Dominicana. Era un médico a tiempo completo, gran conversador y contertulio que ofrecía a todo paciente que lo necesitara sus mejores conocimientos con afecto y humildad. Ese ejercicio profesional apegado a fuertes principios científicos y morales le valió ser declarado “Hijo Distinguido de Santiago” en 1974. Asistió a numerosos congresos nacionales e internacionales como profesor y como participante.

Su avidez de aprender no tenía límites. Fue campeón nacional de ajedrez en 1940, y en 1955 la Asociación de Cronistas Deportivos de Santo Domingo le otorgó un diploma como “Sobresaliente en Ajedrez”. En 1977, el club de ajedrez Emilio Pereyra le declara “Contribuyente Meritorio”, porque no solamente jugaba, sino que apoyaba este deporte en todas las formas posibles.

Pero hay un aspecto relevante en la vida del doctor Jiménez: su pasión por la botánica. Poseía un herbario de más de 20,000 plantas de nuestro país. Sus conocimientos en la rama le mantenían en contacto con los centros más importantes del mundo. Sus estudios de botánica se iniciaron por la importancia de muchas plantas en los tratamientos médicos; de hecho, según relata su hijo, el doctor Jiménez Olavarrieta, durante la segunda guerra mundial científicos de Estados Unidos le pedían muestras de plantas dominicanas buscando sustitutos para las plantas de Quina de la isla de Java, ocupadas por las tropas japonesas. Fue fundador y presidente durante cuatro años de la Sociedad Dominicana de Botánica. Hizo grandes aportes a esta rama y existen en el Jardín Botánico múltiples muestras de su colección.

Era un lector entusiasta y fue miembro de la Sociedad Amantes de la Luz de Santiago, que poseía una de las más completas bibliotecas del país. Fue fundador de la Academia de Ciencias de la República Dominicana y Premio Nacional de Ciencias en 1980. Una vida matizada por su tenacidad, por su vocación de servicio a sus semejantes, por su interés académico y su entrega a todas las causas justas y científicas. Su muerte en 1982 dejó un gran vacío en la Comunidad Científica Nacional.

Aportes
Además de sus aportes a la Medicina, el doctor Jiménez hizo contribuciones importantes al desarrollo de la botánica en el país.”

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