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Supremacías de la isla Española y sus 500 años

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Edificio que alojó a la Real Audiencia de Santo Domingo durante el período colonial, según una imagen de principio del siglo XX cuando fungía como el Palacio de Gobierno dominicano.

Edificio que alojó a la Real Audiencia de Santo Domingo durante el período colonial, según una imagen de principio del siglo XX cuando fungía como el Palacio de Gobierno dominicano.

LISTÍN DIARIO / 12 DE OCTUBRE DE 2011 / POR MANUEL GARCÍA ARÉVALO

En su sermón montesinos cuestionó legitimidad de la conquista.

Santo Domingo.- Las características y consecuencias del primer viaje colombino que desató un rico proceso de encuentro y adaptación, de mezcla racial y establecimiento poblacional, colocaron a la isla Española en el centro de gravedad de la vida política, administrativa, económica, religiosa y cultural del Nuevo Mundo.

Ese trascendental protagonismo que, obedeciendo a los designios del destino y a la voluntad del propio Cristóbal Colón, convirtió a Santo Domingo en el epicentro de la presencia colonizadora de España en América, dejando hondas huellas históricas que se conocen como las primacías dominicanas.

En consecuencia, República Dominicana cuenta con una serie de primacías que constituyen un legado enriquecedor en el contexto de las particularidades identitarias que nos singularizan dentro del conjunto de pueblos hispanoamericanos.

Dos de esas primacías, vinculadas de forma sobresaliente con la administración de justicia, la libertad y el reconocimiento universal de los derechos humanos, conmemoran sus 500 años durante el presente 2011. Y aun cuando producidas en la isla Española, de buen grado también pertenecen a España y a todo el continente americano.

La primera de estas efemérides corresponde a la Real Audiencia y Chancellería de Santo Domingo, creada por la provisión de Fernando el Católico, emitida en Burgos, el 5 de octubre de 1511. Dada la trascendencia de ese real decreto se hizo una copia idéntica del mismo a la firma de doña Juana, heredera de la corona de Castilla, tras la muerte de su madre, Isabel la Católica, beneficiaria a la par de su marido, Fernando V, de la donación de Las Indias otorgada por las Bulas Pontificias de Alejandro VI. Por tanto, para conferirle la mayor formalidad jurídica a la fundación de la Audiencia tal y como ha precisado el historiador Genaro Rodríguez se hicieron dos provincias reales en el mismo tenor. Una firmada por la reina de Castilla y otra rubricada por su padre, el rey de Aragón, quien tenía derecho de señorío sobre Las Indias recién descubiertas allende los mares.

La disposición emanada de la corona española determinaba que la competencia territorial o jurisdicción de este alto tribunal de justicia se extendiera, en principio, a “todas las villas o lugares de todas las dichas islas e Indias e Tierra Firme del Mar Océano“. Aunque posteriormente se iría limitando el alcance de sus límites jurisdiccionales con la fundación de nuevas Audiencias según avanzaba la penetración y colonización española en los vastos territorios de Tierra Firme. Las Audiencias que eran depositarias del sello real podían otorgar órdenes judiciales en asuntos importantes, como si emanaran del propio Rey. De ahí la gran relevancia que adquirieron en el orden político y administrativo durante los trescientos años del período colonial.

República Dominicana, como heredera y renovadora de aquellas prístinas instituciones hispánicas, establecidas a partir de finales del siglo XV y principios del siglo XVI en la isla Española, asume con sentido de continuidad histórica su responsabilidad de conservar y divulgar tan valioso legado, como fue el hecho de contar con el primer tribunal colegiado de justicia en América, el cual se tomó de modelo para las audiencias en otras partes del continente, a la vez de constituir el núcleo germinal de la Suprema Corte de Justicia y del Consejo del Poder Judicial de nuestro país.

La Real Audiencia de Santo Domingo tuvo como sede un formidable edificio, junto a la Real Contaduría y al Palacio de Gobierno, que luego se conocería con el sobrenombre de Capitanía General. Las vetustas edificaciones de esas instituciones coloniales conforman el monumental conjunto arquitectónico donde actualmente se aloja el Museo de las Casas Reales.

Supremacias_de_la_isla_Espanola_y_sus_500_anos_02Por otra parte, dentro del fecundo y sugerente marco de repercusiones universales que se le confiere al descubrimiento de América, este año adquiere una singular connotación la conmemoración del quinto centenario del célebre sermón de fray Antonio Montesinos, pronunciado el 21 de diciembre de 1511, cuarto domingo de adviento, en la ciudad de Santo Domingo.

Esa clarinada, en defensa de los indígenas subyugados por el régimen de la encomienda, constituyó un hecho sin parangón en los anales de la humanidad, que al decir de Lewis Hanke “fue el primer clamor por la justicia en América”. Pues por primera vez en la historia un poder dominante “como era la España de esa época” en plena expansión imperialista, examina su conciencia sobre la justificación moral y jurídica que legitimaba su misión en el Nuevo Mundo.

De este modo, el sermón de Montesinos, al cuestionar por vez primera la legitimidad de la conquista, constituyó la piedra angular, no sólo de las Leyes de Burgos de 1512 y de las demás Leyes de Indias promulgadas para mejorar las condiciones laborales de los indígenas, sino también del reivindicativo apostolado desplegado por fray Bartolomé de las Casas, así como de las Reelecciones de Francisco de Vitoria, en la Universidad de Salamanca, quien junto a sus discípulos y sucesores, como Suárez en España, Gentile en Italia y Grocio en Holanda, establecieron los fundamentos del derecho internacional moderno sobre la base de la igualdad de todas las naciones y pueblos de la tierra.

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