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Razón y contenido del Museo del Hombre Dominicano

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Fachada del Museo del Hombre Dominicano, en la Plaza de la Cultura.

Fachada del Museo del Hombre Dominicano, en la Plaza de la Cultura.

HOY / 6 DE ABRIL DE 2011 / POR CRISTIAN MARTÍNEZ

En este espacio Especial para Hoyo se encuentra la más importante colección piezas arqueológicas del Caribe

El 9 de abril fui designado por el Presidente Constitucional de la República, Leonel Fernández Reyna, como director  del Museo del Hombre Dominicano. Este encargo, el cual me honro representar, implica una responsabilidad de proporciones que podría decir desbordantes.

Para el ciudadano común, el Museo del Hombre es un lugar donde se conservan muchas piedras y raros objetos de los indios, los antiguos habitantes de la isla, primitivos que se dejaron engañar cambiando oro por espejitos, razón por la cual fueron exterminados por completo.

Menos mal que nosotros los dominicanos no somos “indios”, sólo lo dejamos reflejar en nuestra cédula de identidad para especificar: indio claro, indio oscuro, para diferenciarnos de no ser negro claro o negro oscuro.

Por esta ignorancia y falta total de objetividad es que hablé de la responsabilidad desbordante que sobre todo tiene el director del Museo que dirijo, y que guarda el alma plasmada en piedra, barro y madera de los antiguos taínos Ciguayos y Macorijes, y también el alma desgarrada del continente negro.

No voy a citar fechas, ni el importante pasado de nuestro museo por excelencia. Mi preocupación actual es la proyección del mismo de cara al siglo veintiuno y su misión de frente a las nuevas generaciones que deben saber la verdad sin tapujos históricos, ni convencionalismos clasistas y sobre todo racistas.

El Museo del Hombre Dominicano nos recibe con tres estatuas que nos identifican como pueblo, representan las tres razas que nos componen.

Esta síntesis, bastante acertada, salvo algunos pareceres históricos sobre Las Casas, que aunque si es cierto que fue el defensor de los indios no podría decirse lo mismo sobre la traída de los hijos de África, que luego se convertiría en el tráfico humano más inicuo que la historia recuerde.

Fray Ramón Pané, por ejemplo, pobre ermitaño de la orden de San Gerónimo, llegado con Colón en el segundo viaje, que vivió con Guarionex en el Guarico por dos años y convirtió al cristianismo los primeros taínos, amén de haber escrito el primer libro en el “Nuevo” mundo, es un digno candidato.  Entremos en este templo secular que estimo es un digno estuche, ahora veamos el contenido:

¿Qué poseemos? Sobre todo, la más importante colección de piezas arqueológicas de la República Dominicana y del Caribe, todas concentradas en espacios y vitrinas situadas en el tercer nivel del edificio. Tenemos además en el cuarto nivel una recientemente remodelada área dedicada a la esclavitud y al África en particular, pasando por una pequeña parte colonial (ilustrativa pero no más porque poseemos magníficos museos dedicados a nuestra herencia colonial, como son “Las Casas Reales”, La Fortaleza, El Alcázar de Colón, y en “Grosso Modo”, nuestra Ciudad Colonial es un Museo al aire libre y Patrimonio de la Humanidad.

Luego del área africana se encuentra el área del sincretismo de nuestra cultura, indios, blancos y negros, según el orden de llegada, ha través de un choque, han creado lo que hoy somos la última parte, situada en el lado norte del cuarto nivel está dedicada en gran medida a las máscaras del carnaval. Importantes colecciones como es la del recordado etnógrafo Fradique Lizardo y diferentes trajes y máscaras de los diferentes carnavales dominicanos.

A la salida del local, en la parte posterior del mismo, una interesante plaza ceremonial o Batey que una vez estuvo en Yuboa y que hoy sigue siendo llamada aún así, se encuentra en su sitio actual, hecho que hoy día, no se hubiera podido hacer, pero en los años 70, no existían reglamentos de protección del Patrimonio de las diferentes comunidades.

Zoom

La entrada

La  entrada  del Museo dispone del espacio expositivo y lúdico más grande del país, una excelente sala con cuádruple altura, apta para cualquier tipo de exposiciones. En lo que llevo de gestión se ha dado importancia a  esta sala, poniéndole palmas arecas, para quitar la impresión de frialdad y poner naturaleza y se ha puesto la recepción en la entrada al edificio, donde debe estar. Como resultado, se han realizado diversas exposiciones.

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