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Santiago en la guerra

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HOY / 12 DE OCTUBRE DE 2010 / POR ÁNGELA PEÑA

 

Tú sabes que desde que el PRD llegó al país en 1961, las izquierdas han tratado de infiltrarlo, principalmente en  la juventud. El mismo Bosch trató de sacarlos pero lo que hicieron fue esconderse. Ahora mismo hay  sectores comunistas con una presencia importante en la Revolución: el Movimiento Popular Dominicano, con una orientación hacia China Comunista; el PSP, dirigido por José Israel Cuello, Narciso Isa Conde y Carlos Dore, que tiene también su unidad obrero-militar, con Diómedes Mercedes y Justino del Orbe; y el 14 de Junio, fundado por Manuel Aurelio Tavárez Justo, de tendencia castrista. Rafael (Fafa) Taveras es de sus dirigentes. Y entre los que arrestó el general Morillo López cuando entró a recuperar a Radio Santo Domingo, estaba un cubano, Luis Acosta Tejeda, que parece tiene un tiempo en el país.

 

Nicolás Vargas, autor de “Al borde de la tormenta”, “Diario de Santiago de la Guerra de abril”, pone estas consideraciones en boca del padre de Pablito, que en el  libro se identifica como Pablo, y de un tío al que llama Pedro.

 

Aunque Santiago se portó mal con la causa constitucionalista, la residencia del protagonista se convirtió en el más activo centro de llamadas telefónicas, algunas confidenciales,  recibiendo reportes de la embajada americana, los cuarteles, Palacio Nacional, comandos, emisoras, líderes revolucionarios, ultraderechistas, comerciantes y hasta del mismo Departamento de Estado informando sucesos que Pablito (probablemente Nicolasito), fue anotando casi hora tras hora.

 

Preocupaciones del empresariado, temores por una posible influencia de Fidel Castro, las repercusiones de la revuelta en los pueblos a los que llegó el ímpetu patriótico o donde se impuso la represión militar son narrados con sus propias identidades por lo que la lectura se torna a veces familiar, amena aun en sus hechos más dramáticos como fue la presunta muerte de Pedrito, hermano del personaje central, que cayó en el área constitucionalista a la que viajó  tras su amor, Maty Lora, prima, supuestamente, de Carmen Josefina, Picky, Lora Iglesias.

 

En la vida real, el padre de Nicolás Vargas fue don Nicolás A. Vargas Fernández, ejecutivo de la licorería Bermúdez y aspirante a la vicepresidencia de la República en la candidatura de Jacobo Majluta, en 1986. Habiendo sino uno de los más influyentes empresarios dominicanos, no es de dudar que sus promotores, relacionistas públicos, vendedores, propagandistas, le mantuvieran al tanto del comportamiento de hombres y mujeres de todas las tendencias en esos momentos, como afirma Pablito, pero respecto a empleados de don Pablo.

 

Se refiere a las funciones” de algunos gerentes de su empresa que establecía y mantenía relaciones con los funcionarios más importantes de las diferentes instituciones del Gobierno, como secretarios de Estado, altos rangos militares, diplomáticos y, en general, con personas en posiciones clave de distintas asociaciones y de la comunidad. Para esto había un programa de relaciones públicas y atenciones personales. De esos presuntos vínculos se valió el autor para revelar los novedosos testimonios de su libro, ofreciendo una panorámica completa de la contienda. Pero manejándose entre lo verdadero y lo ficticio.

 

Escribiendo a partir  del 23 de abril, llega con detalles al tiroteo en el cementerio de Santiago y el ataque al  hotel Matum y concluye con el asesinato de Caamaño, de quien trata situaciones románticas y políticas.  Al borde de la tormenta deja ver también un poco de la vida íntima de la rancia oligarquía de aquella ciudad y recuerda  lugares, personas, situaciones reconocidos de allí, como el “Shangri La,  los ritos de iniciación sexual donde “la tía Hereminda, Lolita, la vidente de Puerto Plata, Bader y las cervezas frías de Tontón y Lula Fadul, Mingo el barbero, Chemba cañón, Abejón de coco, el trío Los Tonel, la orquesta Estelar, de Víctor Batista, el trovador Guaroa Madera y sus serenatas, Papín Feliú y el conjunto Hollywood, Rafael Colón y la Santa Cecilia porque “en contraste con lo que ocurría en la capital, este verano estaba siendo de fiesta continua en Santiago, a donde se mudaron las mejores orquestas ante la suspensión de los bailes en Santo Domingo, por la revolución.

 

Rafael Contreras, Jimmy Polanco, Rafael Estévez, Frank Viñas, Pedrito Nicasio, Rafael Fermín, Jorge Fiallo, Juan Rodríguez, Natalia Ferreira, Maritza Gobaira y otros tercios de Pablito se reunían en las fincas de la familia, en los centros de primera a bailar, disfrutar encuentros, enamorarse.

 

Otra Cuba.  Me han confirmado de la embajada de Estados Unidos que recibieron una solicitud por escrito del coronel Benoit diciendo  ese movimiento, de ser victorioso, convertirá a este país en otra Cuba. Solicitamos que el gobierno norteamericano nos proporcione su ayuda militar en forma inmediata y sin límites, para que así tan grave situación pueda ser controlada definitivamente, comunicaba don Miguel, el representante de don Pablo en el Distrito.

 

El temor al peligro comunista está latente en el libro. En otro apartado, el contacto de la CIA de la familia, Frank Rodríguez, reportó armados en el parque Independencia a los líderes comunistas Asdrúbal Domínguez Guerrero, Manuel González (Manolo El Gallego) y se sabe que han instruido a todos sus miembros bajo la consigna de insurrección armada. A estos se agregan otros comunistas en distintos escenarios.

 

También se citan  las reuniones del poderoso Grupo de Santiago, que terminó imponiendo a García Godoy en el mando, y en general, a personalidades como Eduardo y Fernando León, José Bojos, Alejandro y Arturo Grullón, José Antonio Mayobre,  Donny Reid Cabral, Giovanni Gutiérrez, Oscar Robles Toledano, Antonio Guzmán, Salvador Jorge Blanco, Arthur Breisky, Reinaldo Papi Bisonó, Miguel Lama, Máximo Lovatón, Moisés Zouain, Luis Pieter, Johnny Aróstegui, Manuel José Cabral, Víctor Espaillat, Jimmy Pastoriza, Augusto Mera, Poppy Bermúdez, Tapley Bennet, Mc George Bundy, Pedro Manuel Casals, Horacio Álvarez Saviñón, Papía Najri, Tuturo Pellerano, José Augusto Vega Imbert, Atila Luna, Antonio Imbert, Víctor Thomén, Antonio Martínez Francisco.

…

Con otros nombres se demuestra que, obviamente, el programa de atenciones que ofrecía la empresa a “importantes funcionarios y personas clave, estaba dando sus frutos.

 

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