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Instrucciones secretas al General Leclerc

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DIARIO LIBRE /  LECTURAS HISTORIA Y MEMORIA /  11 JULIO 2009 / POR  FRANK MOYA PONS

 

Hace algunos meses recibí por correo electrónico un mensaje enviado por un distinguido abogado dominicano quien tuvo la fortuna de encontrar una copia la obra “Die Kolonialpolitik Napoleons”, publicada en Munich, en 1899, por el Dr. Gustav Roloff.

Este libro fue traducido al inglés casi un siglo más tarde, en agosto de 1990, por el Dr. Jacques C. Chicoineau, del Departmento de Lenguas Extranjeras de Webster University, y editado por Bob Corbett en abril del 2003.

Esta obra contiene un documento de importancia para la historia dominicana titulado “Instrucciones secretas al General Leclerc”, que contiene órdenes específicas acerca de cómo debían proceder las tropas francesas en la parte española de la isla de Santo Domingo simultáneamente con las operaciones militares que Leclerc debía ejecutar en la parte francesa, llamada entonces Saint-Domingue.

El interés del jurista Lic. Virgilio Méndez Amaro al enviarme estas informaciones era determinar si este documento es auténtico pues como abogado acostumbrado a examinar la validez de las pruebas, él encontraba raro que las instrucciones de Napoleón a su cuñado Leclerc hubiesen sido publicadas primero en alemán y ahora en inglés, y no fuera posible para él localizar una edición en francés de este documento, lo que no quiere decir que no exista o que no se haya publicado antes en ese idioma.

Mientras alguien logra localizar la versión oficial francesa, podemos utilizar esta traducción para entender mejor los designios de Napoleón Bonaparte en la isla de Santo Domingo pues del análisis interno del documento es fácil determinar que la traducción alemana procede de un documento original auténtico.

Por tanto, con las reservas del caso, vamos a describir algunas partes que deberían ser del interés de los dominicanos.

Me imagino que la mayoría de los lectores de esta columna saben que el Primer Cónsul de Francia, Napoléon Bonaparte, envió en 1802 una gran expedición militar a las Antillas para recuperar el control político de la colonia francesa, reprimir la rebelión de los esclavos en Saint-Domingue y deponer a su jefe Toussaint Louverture, al tiempo que tomaba control efectivo, con tropas francesas, de la antigua colonia española de Santo Domingo, que había sido cedida a Francia en 1795 y que hasta ese momento era controlada por Louverture, quien la había ocupado con sus propias tropas en enero de 1801.

La expedición napoleónica fue cuidadosamente planeada pues también tenía como objetivo controlar las demás Antillas francesas, Martinica y Guadalupe, en donde existía una gran agitación revolucionaria que había puesto en crisis el sistema esclavista.

Las instrucciones a Leclerc le fueron dadas el 31 de octubre de 1801, y están divididas en varias partes: 1) instrucciones militares propiamente dichas; 2) instrucciones de política exterior relativas a las operaciones de la armada francesa en el Caribe y los Estados Unidos pues los gobernantes de este país habían demostrado tener mucho interés en lo que ocurría en Saint Domingue; 3) instrucciones para el manejo de los esclavos negros y sus jefes; 4) instrucciones relativas a la antigua parte española de Santo Domingo; 5) instrucciones relativas a los antiguos dueños de plantaciones y otros propietarios de tierras; y 6) instrucciones para la administración pública, el servicio civil, el personal militar, la educación pública, el clero y el comercio.

Las primeras dos líneas de las instrucciones dadas a Leclerc lo confirman como Mayor General y General en Jefe de la expedición. En caso de muerte, Leclerc debía ser sucedido por el General Rochambeau, con el mismo grado de Mayor General, quien a su vez, si también muriese, debía ser sucedido por el General Dugua, y éste a su vez por el General Boudet. El comandante en jefe de las fuerzas navales era el General Villaret Joyeuse, de amplia experiencia en el Atlántico.

Este oficial debía encargarse de las operaciones generales de la armada francesa en las Antillas y Estados Unidos, pero no debía alejarse de la isla hasta que Leclerc y sus tropas hubiesen ocupado y asegurado las principales posiciones militares en tierra, que eran Puerto Príncipe, Port de Paix, Puerto Plata, Mole St Nicholas, Les Cayes, Gonaïves, St. Marc, Jérémie, y Santo Domingo.

Una vez hecho esto, el Almirante Villaret Joyeuse debía dirigirse hacia los Estados Unidos en busca de abastecimientos, equipos y repuestos aprovechando que el Presidente Thomas Jefferson le había prometido a Napoléon Bonaparte auxiliarlo en su empeño por reconquistar la colonia de Saint-Domingue.

Este es uno de los varios datos reveladores de este documento que conviene señalar porque la rebelión de los esclavos había asustado a todos los dueños de plantaciones de los Estados Unidos, Brasil y las Antillas, y desde temprano la revolución haitiana creó en esos países un profundo rechazo entre los dueños de esclavos.

Por ejemplo, en el segundo capítulo de las instrucciones secretas se lee que “los españoles, los británicos y los americanos están igualmente preocupados de ver una República Negra. El Almirante y el General escribirán memoranda a las colonias vecinas para hacerles saber las metas del gobierno, y la ventaja común que resultará para los europeos la destrucción de la rebelión negra, con la esperanza de ser secundados en ello.”

“En caso de necesidad, se deben buscar recursos en los Estados Unidos, en las islas españolas y hasta en Jamaica. Se debe recurrir a La Habana en caso de que se necesiten unos mil hombres para ocupar la parte española de Santo Domingo.”

“Se deben confiscar, para beneficio del ejército, todos los bienes que se encuentren en los puertos y que sean propiedad de los negros, hasta que se sepa cómo se conducirán éstos.”

“Se deben bloquear todos los puertos donde se encuentren los rebeldes, y confiscar todos los barcos que entren o salgan de allí.”

“Jefferson ha prometido que tan pronto llegue el ejército, él adoptará todas las disposiciones para aislar a Toussaint y ayudar al ejército [francés].”

El plan militar transmitido en estas instrucciones presumía que el poderío naval y militar francés sería suficiente para ejecutar una operación de aislamiento de la parte occidental de la isla con relativa facilidad, y por ello los estrategas de Napoleón que lo redactaron, y él mismo, dispusieron medidas tácticas muy específicas para la conducción de sus naves y tropas según cada punto de ataque o cada puerto a ser bloqueado.

Para ello se utilizarían 19,000 hombres reclutados en distintos puntos de Francia: Rochefort, Nantes, Le Havre, Toulon, Brest, así como en Cádiz y Guadalupe.

En un próximo artículo describiremos las operaciones diseñadas para ser ejecutadas por estas tropas bajo la creencia de que la expedición realizaría un paseo militar y que su presencia no sería disputada o contestada por los esclavos rebelados.

Hoy el espacio sólo nos permite mencionar lo que Napoleón y sus asesores pensaban que podían realizar en la parte española de Santo Domingo, la cual veían como un importante escenario de guerra puesto que ellos pensaban, equivocadamente, que allí era donde los rebeldes podrían hacerse más fuertes. Dicen las instrucciones:

“Si la parte francesa estuviese totalmente aislada, como una isla, los rebeldes serán sometidos rápidamente; pero es de presumir que sería en la parte española, debido a su asilamiento y lejanía de los puertos [ya ocupados por las tropas francesas]en que ellos tratarán de mantenerse por más tiempo. Los mulatos entonces deben ser los principales recursos a utilizar en la parte española. Aquí parece que habrá que hacerles la guerra a los negros casi de la misma manera que en los Alpes, esto es, ocho o diez columnas al mismo tiempo, combinando sus movimientos en una sola posición. La fuerza de estas columnas no debe ser mayor de tres a cuatrocientos hombres.”

El capítulo cuarto de las instrucciones está dedicado a la “política interna relativa a la parte española de Santo Domingo” y es importante conocerlo puesto que esta fue la única zona de la isla que quedó bajo el dominio francés y en donde fue posible aplicar, parcialmente, estas instrucciones.

“Habrá, dice el texto, en la parte española un Comisionado General que no será dependiente del Prefecto Colonial.”

“El General en Jefe será el Mayor General de las dos partes de la isla. Tendrá la capacidad de escoger un oficial que lo reemplace [que gobierne por delegación suya]en la parte española, y ese oficial será Mayor General en la parte española pero obedecerá sus órdenes.”

“Habrá en aquella parte un Comisionado de Justicia que no dependerá de ningún otro en la parte francesa. Si la meta política en la parte francesa de Saint Domingue es lograr el desarme de los negros y hacer de ellos cultivadores libres, entonces en la parte española también deben ser desarmados, pero deben ser vueltos a la esclavitud. Se debe tomar posesión nuevamente de aquella parte [la española]pues la que hizo Toussaint es inválida y nula.”

“La parte francesa estará dividida en departamentos y municipalidades. La española permanecerá dividida en diócesis y jurisdicciones. En la parte española todo deberá ser diferente de lo que hay en la parte francesa, particularmente la administración pública, la justicia y el comercio.”

La expedición de Leclerc fue uno el mayor desastre militar jamás sufrido por los franceses en las Antillas.. De 58,000 hombres que fueron enviados a Saint Domingue durante los 19 meses que duró la guerra, más de 52,000 perdieron la vida, víctimas sobre todo de las enfermedades. Solamente la parte española de Santo Domingo pudo ser retenida muy precariamente por las tropas francesas. Esa es otra historia que ha sido contada muchas veces.

En un próximo capítulo contaremos algo más de lo que dicen las instrucciones secretas a Leclerc.

 

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