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Legado de Mon fue punto de partida del progreso

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Grabado del artista Abelardo Rodríguez Urdaneta que recrea la muerte de Mon Cáceres el 19 de noviembre de 1911, en Güibia.

Grabado del artista Abelardo Rodríguez Urdaneta que recrea la muerte de Mon Cáceres el 19 de noviembre de 1911, en Güibia.

LISTÍN DIARIO / 20 NOVIEMBRE 2008 / POR YANIRIS LÓPEZ

Ramón Cáceres logró juntar tendencias políticas diferentes a favor del país

MOCA Y SANTO DOMINGO.- Ramón Cáceres tenía 23 años cuando ajustició al tirano Ulises Heureaux (Lilís) el 26 de julio de 1899 en Moca. Esta acción lo introdujo de lleno en la vida política dominicana. A los 37 fue vicepresidente del gobierno de Carlos Morales Languasco y a los 39 se convirtió en presidente del país, en diciembre de 1905.

En mayo de ese año, el presidente Languasco había decretado el Modus Vivendi, una disposición que otorgaba el manejo de las aduanas dominicanas nacionales al gobierno de Estados Unidos como garantía para el pago de la deuda externa.

Este decreto repercutiría en la política administrativa de Mon y en un gobierno que, manejado de forma audaz, cambiaría el curso de la historia del país: formó las primeras escuelas de agricultura, desarrolló los primeros canales de riego, comenzó la construcción de las primeras carreteras y fomentó la educación y las artes.

En la biografía de Ramón Cáceres, el historiador Pedro Troncoso Sánchez cita una frase de Summer Welles que indica que la administración de Mon le dio a la República “cinco años de gobierno pacífico y estable, y por primera vez en la historia de la nación hubo una administración no sólo consciente de las necesidades del pueblo, sino también capaz de satisfacerla”. Mon murió hace 97 años. El pueblo recuerda hoy ese legado.

Grandes decisiones

Pacificación de la Línea Noroeste. En 1906 Mon ordena la reconcentración de la población rural y del ganado de la línea noroeste, conocido foco de levantamientos donde los rebeldes, con Desiderio Arias a la cabeza, controlaban las entradas fiscales y el tráfico ganadero. La llamada pacificación de la Línea fue criticada por los excesos que cometieron los lugartenientes de Mon. Al respecto, Ramón Cáceres Troncoso, nieto de Mon, asegura que con esta decisión su abuelo ordenó la distribución de los alimentos, de los ganados y de las cosechas. “La verdad es que pacificó la Línea, que dejó de ser un foco revolucionario, y luego de eso comenzó una nueva era para el gobierno y un desarrollo estable que culmina abruptamente con su asesinato en 1911”, dice.

La convención Dominico-Americana. “La cuestión de la deuda externa fue el más difícil de todos los problemas abordados y resueltos por el gobierno de Cáceres”, escribió Pedro Troncoso Sánchez. La aprobación de la Convención Dominico-Americana en 1907, que entregaba el control financiero del país a los estadounidenses a cambio de no aumentar la deuda externa, suscita hoy toda clase de críticas al gobierno de Mon.

Su nieto Mario Cáceres Rodríguez, sin embargo, considera que lo que se entendió en un momento como un asunto de entrega de los manejos del Estado dominicano y del país a los norteamericanos y en parte a algunos países europeos, principalmente Alemania, donde existían convenios de financiamiento, no fue tal.

“A la muerte de Lilís el país quedó muy endeudado y con muchos problemas económicos. Mon, continuando una política que había asumido Morales Languasco con el Modus Vivendi entendió que debía hacerse un arreglo de formalidad y se hizo el convenio. Eso para mí le brindó la oportunidad al gobierno de recibir una asesoría en administración a través del sistema de colecturía, que eran las aduanas principalmente, y que se utilizaran personas serias y bien orientadas por aquellas personas que el gobierno norteamericano designara para determinadas funciones en ese orden”.

La Constitución. En el gobierno de Mon se inició la discusión para dotar al país de una nueva constitución que proclamada en 1908 abolió la pena de muerte y le dio apertura a la reforma legislativa con la implantación del sistema bicameral y la creación de la corte de Casación.  La eliminación de la vicepresidencia, empero, no fue bien recibida por la población. Al respecto, Ramón Cáceres Troncoso explica que lo hizo debido a que hubo tal avalancha de aspirantes a vicepresidentes, y tantos generalotes que querían ser vicepresidentes, que Mon prefirió resolver el problema eliminando el cargo.

Grandes logros

El periodista Antonio Gil, director de este diario y gran estudioso de la historia dominicana, entiende que con la administración de Mon en el país se piensa por primera vez en términos de desarrollo y progreso. “Era un hombre que se hizo práctico, conocedor de la economía de manera práctica y así la aplicó”.

La creación de la Guardia Republicana en 1907, dirigida por Alfredo Victoria, y el ordenamiento de la Policía, liderada por Simón Díaz, dotaron al país de un cuerpo armado organizado de carácter policial que llenaba de orgullo a sus miembros. Cáceres promulgó una ley de fomento de tierras que permitió la repoblación y cultivo de la zona fronteriza. La ley de franquicias agrarias de 1911 está considerada como uno de los grandes hitos de la economía dominicana.

Mon Cáceres inauguró en 1909 la prolongación del ferrocarril central Moca-Santiago, la primera parte de un plan inconcluso que preveía, explica Troncoso Sánchez, la continuación de la línea férrea ya existente entre Puerto Plata y Santiago hasta la ciudad de Santo Domingo pasando por Moca, La Vega, Cotuí y otras poblaciones, “de modo que las costas norte y sur del país quedaran unidas por el camino de hierro”.

Mon creó en 1910 las primeras escuelas de agricultura del país, en Moca y en Haina. Inició las primeras políticas encaminadas a la protección de las inversiones privadas y al desarrollo municipal. Es famoso su decreto de 1906 en el que exoneraba de impuesto fiscal nacional la fabricación y exportación del azúcar producida en el país. Incentivó las telecomunicaciones y los inventos. La telegrafía inalámbrica fue convertida en servicio público en 1907, “cuando todavía no lo conocía la mayoría de los países latinoamericanos”, escribió Troncoso Sánchez.

Durante el gobierno de Mon florecieron la educación y las artes. Los grandes intelectuales criollos representaban al país en convenciones y encuentros internacionales. Se realizó el primer congreso de medicina y cirugía y se celebraron los primeros juegos florales provenzales y los primeros juegos olímpicos dominicanos; se formó la primera asociación de periodistas y Enrique Deschamps escribió el famoso “Directorio de la República Dominicana”. Mon inició la transformación del ornato de Santo Domingo con la construcción de edificios y paseos, entre ellos “el malecón”, al que se le dio el nombre de “El paseo de Listín por la campaña que este diario realizó para que se construyera y por el aporte que hizo al mismo fin”, registra Troncoso Sánchez en la biografía que escribió sobre Mon.

Fuerte, justo y moral

“Es la historia la que se ha encargado de hacerle justicia al nombre de Mon”, opina su nieto Mario Cáceres, empresario agrícola radicado en Moca.

Una de las ventajas que tuvo Mon Cáceres para ejercer un gobierno bueno, dice Mario Cáceres, es que utilizó prácticamente a los mejores hombres del país independientemente de los asuntos políticos: Federico Velásquez, Francisco J. Peynado, Francisco Henríquez y Carvajal, Manuel de Jesús Troncoso de la Concha “y una serie de hombres notables de la época que fueron a cabalidad hombres serios, como Apolinar Tejera, Tulio Manuel Cestero, Américo Lugo, Manuel de Jesús Troncoso, Martín Rodríguez Mueses, Manuel Arturo Machado, Alberto Arrendondo Miura, Andrés Julio Montolío, Joaquín Eduardo Salazar y Emilio Joubert, Gabriel Morillo, Abelardo Rodríguez Urdaneta, José de Jesús Ravelo, Agustín Acevedo, Pedro Estrella, Blas y Vicente de la Maza, Juan Antonio de Luna y José Gabriel García”.

Su moral, asegura Ramón Cáceres Troncoso, es incuestionable. Recuerda aquella carta escrita a su familia en la que Mon, por falta de dinero y siendo presidente de la República, ordenaba que vendieran una de sus mulas para pagarle estudios a los hijos.

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