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¿Qué se come en los campos y en los barrios de nuestro país?

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HOY / 7 DE MARZO DE 2007 / POR TAHIRA VARGAS

 

Las cifras de desnutrición de un 27% en la población dominicana que ofrece el PMA en su último informe, pueden quedar cortas si miramos la calidad de la alimentación de la población dominicana. Este artículo que escribimos es fruto de trabajos de campo recientes (noviembre-diciembre y enero) en campos de San Juan de la Maguana, Padre las Casas y Neyba.

Las referencias a los barrios de estudio son también de trabajo reciente en Gualey, Capotillo, Los Alcarrizos y Herrera.

 

En nuestro trabajo de campo nos insertamos en las comunidades a convivir con la gente en sus casas. En la convivencia registramos la alimentación diaria de las personas en los campos visitados y a grandes rasgos podemos afirmar que la alimentación es altamente deficiente porque está ausente las verduras, vegetales, carne, leche, queso y alimentos ricos en proteínas.

 

Los hábitos alimenticios de nuestra gente están bañados de pautas culturales que se mezclan con las escasas posibilidades económicas para adquirir ciertos alimentos junto al poco conocimiento existente sobre los requerimientos alimenticios diarios que debe existir en una familia. La gente come lo que puede y cuando puede. Hay hogares donde se pasan hasta 3 y 4 días y no se “prende un fogón”.

 

Algunos detalles sobre los registros de los alimentos consumidos en dos semanas de trabajo de campo en las comunidades referidas, los presentamos a continuación:

 

Desayuno: inexistente, en raras ocasiones un yaniqueque con chocolate de agua o un café. Otras veces víveres salcochados (guineos, yuca o yautía).

 

Comida: la poca variedad de la comida es tangible y está totalmente ausente la carne, donde ni siquiera la carne de pollo la encontramos en muchas familias, apenas en algunos casos “pico y pala” (molleja y pata). La asignación de comida de dos semanas es la siguiente:

 

Cena: La cena es casi inexistente también. En algunos casos víveres salcochados (guineos verdes, plátanos, yuca).

 

En muchas familias sólo se come una sola comida al día y en otras dos comidas al día. Esta realidad de poca alimentación y poca variedad en las comidas es tangible en los hogares rurales y urbano-marginales.

 

Realmente la alimentación de los sectores más pobres de nuestra sociedad, barrios urbano-marginales y campos, es muy precaria. Lamentamos mucho que el Presidente Fernández afirme que la gente está comiendo carne y huevos, porque en las zonas que hemos visitado la carne está totalmente ausente de la comida diaria pues es muy cara y de difícil acceso, la carne de pollo es la más accesible y se come en algunas comunidades 1 ó 2 veces a la semana o se adquiere el “pico y pala”, en otras comunidades no se ingiere.

 

Se necesita una mayor claridad en quienes toman las decisiones de políticas sociales sobre lo que realmente está ocurriendo en los hogares pobres de nuestro país, para ello hay que convivir con la gente y observar la cotidianidad de nuestro pueblo. No es suficiente el manejo de los indicadores macro de la sociedad dominicana; se debe abordar la realidad desde lo micro y con una visión más etnográfica de la misma.

 

Es urgente un impacto en el mejoramiento de la calidad de vida y de la alimentación de nuestra gente, desnutrición y hambre son el pan nuestro de cada día, y el pan no se come en los hogares de nuestros campos y en muchos barrios de nuestro país.

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